Después de la reunión de Franco, recogió su teléfono de la mesa y se levantó de su asiento en la silla giratoria. Salió de la sala de conferencias y mientras caminaba de regreso a su oficina, se desabrochó el abrigo. Continuó caminando hasta llegar al frente de su oficina. Estaba a punto de entrar cuando su secretaria lo llamó. —Señor— lo llamó ella. Él se volvió hacia ella y la vio levantarse de su asiento frente a su cubículo y caminar hacia él. Bajó la mirada hacia la bolsa de papel que ella le estaba extendiendo. No la tomó, en cambio, apartó la mirada de la bolsa de papel y dirigió su atención a su secretaria. —¿Qué es eso?— le preguntó, frunciendo el ceño. —Alguien le envió esto, señor— le respondió ella. Sus cejas se fruncieron aún más ante lo que ella dijo. —¿Quién?— le pregu

