Mary:
6to Año de colegio pronto para graduarnos y al igual que cada recreo lo vi pasar.
Era alto; yo le calculaba que medía alrededor de 1 metro 80, cabello castaño y ojos azules como el mar... Ese era Damien Wood.
Solo lo vía desde lejos, y en secreto admiraba su perfección.
Recuerdo el día en que lo conocí, el día en que supe de su existencia. ¿Quién diría que un tropezón podría ser la salvación de tu alma? Juro que ese día enserio no lo vi.
-Lo siento- se disculpó rápidamente cuando termino de pasar a mi lado para volver a reunirse con sus compañeros.
Admito que eso no era conocerlo formalmente, pero... ¿Qué esperaban? Yo era invisible. Escondida solo detrás de un libro; un libro que escondía todas mis inseguridades. Muy tímida para siquiera decir algo.
¿Quién diría que el amarlo se convertiría en un secreto?
Me retire del lugar, después de todo había sido mi culpa por estar mirando al suelo mientras caminaba.
Mi mundo y el de él estaban distanciados, éramos lejanos, éramos diferentes. Solo aguardaba aquí por un momento, un milagro, una pequeña casualidad que el destino decida mandarnos.