Capítulo 4

3288 Words
Esa noche se hizo eterna, en cuanto Roy me dijo que se la habían llevado sentí una presión horrible en el pecho, esto no tiene sentido, como es que la sacan de mi propia casa y nadie se da cuenta. —Señor, el libro de la señorita — Miré a Blue y luego al libro en sus manos, lo tomé. —¿Dónde estaba? — pregunté —Afuera señor, la señorita no estaba dentro de los muros de la casa, al parecer... — se cayó antes de terminar de hablar —¿Al parecer que Blue?, no te calles — dije algo alterado —La señorita salió a escondidas de la mansión — dijo Ahora entiendo todo, porque sus gritos, ¿que acaso me estaba diciendo que me abandonaba?, bueno no que fuera su esposo o algo parecido, aunque ganas no me faltan, pero eso no viene al caso, como sea, ¿cómo se atreve a escaparse?, Dios me voy a volver loco si no la encuentro. —¡maldita sea!, en que pensaba, yo, yo me muero si algo le pasa — murmuré —Tranquilo hermano, vamos a dar con ella y con el maldito que hizo esto — me dijo Roy Y aunque sabie que decía aquello para tranquilizarme, no estaría dando resultados, pues la ansiedad en mi cuerpo aumentaba con cada minuto que pasaba. De solo pensar lo que le puede suceder, o que tan solo puedan tocar su pequeño cuerpo, solo por venganza, me vuelve loco. […] Son las 06:30 del día siguiente, la verdad no pegue un ojo en toda la noche, desde ayer que Roy salió con Black, no ha dado noticias, ni una llamada si quiera, dijo que iba a seguir los rastros de la furgoneta que se llevó a Bleir, pero aún nada. Se preguntarán porque estoy aquí en casa y no buscando a mi niña, es que Roy dio la posibilidad de que sea por dinero y podrían llamar, solo por eso estoy aquí y no salí yo mismo a buscarla, pero mi paciencia ya se está terminando. Ya son las siete, me di una ducha me vestí y salí, ya me cansé, no me gusta que hagan las cosas por mí y saberme aquí sin hacer nada, me desespera. En cuanto salgo de mi habitación y bajo las escaleras veo a Blue entrar, no me gusta nada la expresión de su rostro —Señor, buenos días — me dice, la verdad que no sé qué tienen de buenos, pero qué más da —Buen día Blue, ¿Ya tienen algo? Dime que si por favor — solo en momentos como estos me oyeran rogar por información a uno de mis muchachos —Si señor, encontramos la furgoneta, pero nada en ella, parece que trasladaron a la señorita a otro vehículo y de ahí siguieron su camino — dijo —Maldita sea, ¿Qué traes ahí? — dije señalando lo que tenía en sus manos —Encontramos unas huellas en el volante, al parecer el tipo sabía lo que hacía y quería que supiéramos quien es — informó —Al punto Blue ¿quién es? — dije —Son de Victorino señor, Victorino Frontini — contestó —Victorino ese maldito, ¿cómo es que no lo sospeche?, es obvio que ya sabe de Alan — pase las manos por mis cabellos despeinándolo —Señor, eso solo quiere decir que la señorita está en un verdadero peligro — hablo Blue —¡Cierra la boca Blue! — grité Tiré un florero que tenía al alcance, el mismo se hiso añicos al chocar contra el suelo, me agarré la cabeza con fuerza mientras soltaba un suspiro pesado por la boca, intentando calmar todo la mescla de sentimientos que llevaba por dentro. —No me pongas más nervioso — susurré — ¿ya saben su ubicación? — lo miré al hacer la pregunta —Si señor — dijo extendiéndome el IPad — todo está ahí — agregó Tomé el aparato entre mis manos y lo miré minuciosamente, viendo el supuesto camino que habían tomado, marcado con una línea roja, también había otras posibilidades marcadas con líneas azules, ya que no habían sido revisadas aún. Suspiré. —Prepara la camioneta y avisa a los demás, también infórmale a Roy que no esperaré ni un segundo más — hablé, él asintió […] Ya estamos de camino a la dirección que encontraron los muchachos, es un lugar alejado de la civilización a las afueras de donde estamos, creo que está en otro estado del País, lo único que quiero es que sea ahí, solo necesito encontrarla y saberla bien, porque me volveré loco si las horas continúan pasando sin saber nada de ella. Nos llevó doce horas llegar al lugar, doce malditas horas, para no encontrar ni siquiera a un mosquito allí, después de todo Victorino nunca fue tonto, era obvio que no me la iba dejar fácil. Victorino era nuestro amigo, no tan cercano como lo somos con Roy y Alan, pero amigo en fin, siempre sintió celos de Alan desde el colegio y todo empeoró cuando ingresamos a la universidad y la chica de la cual Victorino estaba enamorado, le confesó sus sentimientos a Alan, desde ese momento Alan y él se empezaron a llevar mal casi no se hablaban, Alan dijo que había rechazado a la chica pero Victorino no creyó en sus palabras, yo por mi lado siempre le creí a Alan y estuve de su lado, por un solo motivo, Bleir, aunque cuando ella se me declaró yo le dije que lo de ella era algo pasajero, sabía que lo mío no. Por el lado de Roy, él aseguraba no tener bando, aun así, no le temblaba la voz si tenía que defender a Alan o a mí, cosa que nunca sucedió con Victorino, jamás abrió la boca para decir una palabra a favor de él, cosa que dejaba en claro de qué lado estaba; de todas maneras, si de Bleir no se tratara, iba a estar del lado de Alan, debido a que cuando mi madre falleció y mi padre me mandó a NY, su familia fue mi familia desde entonces. El mismo día que Bleir se me declaró, yo estaba cumpliendo años y lo estaba festejando, había invitado a gran parte de la universidad, y fue ese mismo día, que me enteré de que Alan si salía con esa chica, desde sus 23 años o sea que llevaba tres años con ella, lo peor de eso fue que no sólo yo lo descubrí ya que Roy y Victorino estaban conmigo, lo agarramos con las manos en la masa, bueno en este caso, con sus labios en los de ella. Victorino le dijo que su amistad terminaba ahí, y que se prepara porque lo iba a matar, no creí que por una chica él llegara a hacer semejante estupidez. Pero mis pensamientos cambiaron hace cinco meses atrás, cuando el día de la boda de Alan, Victorino apareció y le disparó a ella he incendio la casa con todos adentro, en ese momento solo pensé en encontrar a Bleir y sacarla de ahí, cuando volví por Alan, tenía un disparo en el pecho y otro muy cerca del corazón, y los padres de Bleir un disparo en la frente cada uno, por ellos no logré hacer nada, cuando llegué ya estaban sin vida, en cambio por Alan, mentí sobre su muerte para protegerlo, en realidad Alan está en Italia recuperándose, aunque esté en coma, aún no ha despertado, de todas formas no quería que Victorino se enterara de eso, pero al parecer fallé, porque si no, no hubiera capturado a Bleir, algo sabe y de eso estoy seguro. […] Cada minuto que estaba pasando eran de oro para mí, en este momento estábamos regresando a la ciudad de México y venia hablando con Roy, por llamada, quería decirles que me sentía bien con la información que él me estaba proporcionando, pero justo ahora, solo quería cosas seguras, no un simple puede ser. —Al parece Victorino tiene una mansión a las afueras de Mazatlán, está un poco alejada de la sociedad, nosotros ya nos dirigimos para allá — me hiso saber —¿Dónde es? Mándame la ubicación, en cuanto llegue a la ciudad salgo para allá, quiero romperle las piernas a ese maldito — hablé con furia —Ya le pasé la dirección a Blue, pero Kai, vas a tener que viajar mañana, me traje a Black conmigo y es el único piloto disponible que tenemos — informó —¿Que acaso te estas escuchando Roy? Te digo que quiero estar cuanto antes allí, y me dices que viaje mañana — a estas alturas, la desesperación ya invadía por completo mi cuerpo —No voy a hacer nada sin que estés aquí Kai, recuerdo perfectamente cual es mi lugar — dijo y colgó la llamada antes de que pudiera contestar —¡Aaaah! — grité con rabia Todos en la camioneta se sorprendieron al oírme, por lo que tuve sus miradas sobre mí, suspiré. —Tranquilo señor, la señorita va a estar bien, ella es fuerte, y sabe que usted no va a descansar hasta encontrarla —me dijo Blue Ella es todo para mí, y de solo imaginar lo que le puede hacer o que ya no volveré a verla me da mucho miedo, después de las palabras de Blue, sentí como mis lágrimas bajaban por mis mejillas, bajé la cabeza, no quería que mis muchachos vieran aquel débil yo, que lo único que podía hacer era llorar de impotencia. […] Doce horas más para volver a la cuidad, ya hace dos noches y un día que mi niña está desaparecida, aun no tengo noticias, Roy no ha llamado, ni un texto a envido, al menos para saber si era el lugar o no, mi paciencia está comenzando a terminarse. —Voy a cortarle las bolas a Black cuando llegue — dije en una vos algo elevada —No es necesario señor, ya estoy aquí — oí su voz a mis espaldas, me giré para verlo —Hasta que al fin te dignas, pensé que de verdad debería cumplir mi palabra —dije y él sonrió — Vámonos ya — agregué Aun nos quedan dos horas de viaje hasta el lugar, estaríamos llegando por la noche allí. De todos estos años de amistad con Alan, aprendí algo muy importante, y eso fue pensar antes de actuar, lo único que se me ocurre en este momento, es ponerle silenciador a mi arma, así no hay tanto escándalo por los disparos. … —¿Es enserio? — dije —Si Kai, no debemos de actuar sin saber nada, he estado observando y son muchos, debemos esperar a nuestros muchachos — dijo Roy — no podemos poner en peligro la seguridad de Bleir — agregó —¿algo más que quieras que haga? — consulté — sabes, estos días me he preguntado si soy yo el jefe, o ya has pasado a ser tú — dije cabreado —Hermano por favor, por estos días déjame serlo, estas muy alterado por todo esto, te conozco y no quiero que por tu enojo algo salga mal — contestó […] Tres noches pasaron ya, no sé cómo voy a encontrar a Bleir, y tampoco quiero imaginármelo, solo saber que puede estar muy mal herida o peor aún muerta, me vuelve loco; yo conozco a Victorino y sé muy bien de lo que es capaz de hacer, solo con lograr su objetivo y en este caso, es averiguar a toda costa donde esta Alan. Ya tenemos todo planeado, por lo que vimos esos tipos hacen como un cambio al mediodía, ese va a ser el momento de atacar y poder tomarlos de sorpresa. Cosa que sucederia tan solo en unos segundos. —¿Listo? — preguntó Roy y yo asentí con la cabeza —Más que nunca — contesté ¿Tenemos un plan?, yo no sigo planes, me gusta hacer las cosas a mi manera, por suerte la ida de los silenciadores no estuvo de más, cada una de nuestras armas lo tienen. Después que los muchachos despejaran la entrada, pudimos ingresar a la casa, de un momento a otro empezaron a salir hombres por todos lados, esto parece un hormiguero, sin pensarlo dos veces comencé a disparar, les daba en las piernas, no los quería muertos solo inmóviles, en cambio Roy si le dio a alguno en el pecho o la cabeza. —Sube yo te cubro — me dijo Roy asentí y me moví rápido Subí corriendo las escaleras y busqué en cada maldita puerta de la casa, hasta dar con una que estaba al final del pasillo. —Al fin nos veremos las caras maldito — susurré y entre —Al fin llegas, demoraste más de lo que pensé — dijo con una sonrisa de burla —Tarde o no, aquí estoy y no te saldrá barato tu jugadita — dije — ¿dónde está? — —Oh querido Kai, la chiquilla no quiso hablar y me harte sabes — respondió con una sonrisa ladina Mi mundo se fue al piso al oírlo decir aquello, el miedo invadió mi cuerpo, negué sin poder creer lo que me decía. —¡Eres un maldito! — grité — y pensar que te consideré un amigo más — dije —Ay por dios Ricci, deja las cursilerías para otro momento — contestó Así como lo pidió, así lo hice ejecute un disparo que impacto justo en la pared detrás de él, el mismo le rozó la oreja —¿Dónde irá la segunda? — me preguntó —En tus putas piernas maldito — dije eso con mucha furia —¡INTÉNTALO! — gritó cuando terminó de decir eso, sus hombres empezaron a salir de todos lados, enserio esto parece un puto hormiguero, de donde salen, cuando vi que Victorino se puso de pie, empecé a disparar justo al pecho de casi todos, otros no corrieron con la misma suerte, ya que no los veía muy bien y les daba en el cuello, cuando note que alzó su mano para dispararme, fui más rápido y le di en la mano haciendo que soltara su arma. Sonrió. —Ya está ríndete, hasta aquí llegaste, ahora dime donde está y terminemos con esto, a no ser que prefieras sufrir antes de morir — hablé entre dientes Dije eso con una voz muy calma, pero se notó el tono amenazante en ella, el solo me miró y se rio a carcajadas, se burló de mi en mi propio rostro —Me voy a divertir contigo si no hablas ya — advertí Y le disparé sin remordimiento alguno, primero uno en la pierna que lo hizo caer de rodilla al suelo, luego le di otro en el hombro, el maldito estaba sufriendo y no lo demostraba, eso me hervía más la sangre. —Ahora dime ¿dónde está? — dije, me miró y soltó una risa sin gracia Ya está hasta aquí llego el Kai bueno, este maldito se va a enterar lo que es meterse con lo más sagrado para mí, le dispare tres veces seguidas, uno en la pierna ya herida, otro en la otra pierna y uno más en el abdomen, ese último lo hizo chillar de dolor y doblarse, eso me dejó muy satisfecho, lo veía sufrir al fin. —¿Dónde esta? Ya me había cansado de hacer la misma pregunta y el maldito no contestaba; cuando levante el brazo y saque el seguro para disparar de nuevo entró Roy haciendo que me detuviera. Suspiré. —Detente Kai, creo que ya obtuviste suficiente, ve a buscarla yo me encargo aquí — intervino —Cállate — le dije y lo miré con enojo — Ya obtuviste el tiempo suficiente, yo soy tu jefe — le recordé Se que no debería tratarlo así, es mi mejor amigo pero la ira había invadido todo mi cuerpo y no medí mis palabras, como casi siempre me pasa. Volví mi mirada a Victorino y apunté mi arma a su pie, le di un disparo en el mismo —Ya habla de una puta vez o te voy a dejar sin bolas hijo de perra — le dije apuntando mi arma hacia sus partes —Abajo... — tartamudeo — …en el sótano – agregó Hasta que al fin se digna a hablar, antes de salir disparé en el suelo justo entre sus piernas, me había agradado ver su cara de miedo con un poco de dolor, le dije a los muchachos antes de irme, que se encargarán y salí. Baje las escaleras y volví a mirar todas las malditas puertas, allí vi una que tenía un candado, cuando me acerque para abrirla sentí que me apoyaron la punta de un arma en la nuca, pase saliva con dificultad, ¿era enserio esto? —Oh vamos, ¿me vas a disparar? — consulté con sorna, mientras preparaba mis dedos sobre el gatillo de mi arma —No, solo quería vengarme por lo de antes, a tu hermano no deberías hablarle así — dijo Roy —Maldito me hiciste cagar — dije y él largo una carcajada — me las vas a pagar Roy, esto no se quedará así — aseguré Suspiré mientras me giraba y miraba la puerta nuevamente, no tenía una llave para aquel inmenso candado así que no quedaba de otra, más que disparar. Cuando entre todo estaba oscuro, la llamé por su nombre, pero no contestó, saqué mi móvil para poder encender la linterna, baje las escaleras y apunte con el móvil hacia lo profundo del sótano, y allí la vi, estaba tirada en el suelo con su carita llena de sangre, cuando me acerque lo primero que hice fue poner mi dedo bajo su nariz para saber si respiraba, mis lágrimas empezaron a caer, no podía verla así en ese estado, aun respiraba era muy suave, pero lo hacía, eso tranquilizó mi corazón —Bleir — la llamé — ¿Estas bien? Por favor contéstame pequeña — pedí en un hilo de voz Ella solo contesto en un susurro, dijo mi nombre y eso me bastó, quite las cadenas que sostenían a sus manos, muy lastimadas y llenas de sangre, me saque la chaqueta y la arrope —Te sacaré de aquí mi niña, todo estará bien — le susurré La tomé en brazos para poder largarnos de ese lugar. […] Bleir paso una semana en el hospital inconsciente, tuvo una conmoción cerebral por los golpes recibidos, el médico dijo que se le había producido un derrame cerebral, pero como la sangre salió de la cabeza todo estaba "bien", en este momento está en casa, hace dos días pedí permiso para sacarla del hospital, me lo dieron con la condición de que viniera una enfermera con nosotros por el tema del circuito intravenoso, aunque hoy se lo quitaron por unas horas, en un rato se lo colocarán de nuevo. He pasado todo este tiempo con ella, sin despegarme un solo momento, no he podido dormir bien, por eso hoy me tumbe a su lado y me quedé dormido, cuando desperté ella seguía en su tranquilo sueño, el miedo que pasara lo mismo que con Alan, me perturbaba con cada minuto que pasaba. Acaricie su cabeza. —Despierta ya por favor — susurré y besé su frente Me levanté de la cama, dispuesto a ir a la cocina por algo de tomar, pero cuando fui a abrir la puerta escuché su vos en un susurro —¿Kai? Mi alma volvió a mí, eso se sintió súper bien, nunca había sonado tan lindo mi nombre cuándo alguien lo pronunciaba.
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