Faltan solamente tres días para año nuevo y los García no han dejado de trabajar. Es como si los astros se hubieran alineado y por fin después de tantas desgracias les pasaran cosas buenas. Por su parte Zil no ha vuelto a trabajar, el dolor que siente en el cuerpo, más la contusión en la cabeza le han provocado hasta cierto punto mareos y un poco de náuseas. Su familia con el afán de cuidarla, le ha pedido que se quede en casa; ella decidió hacer caso pues hace mucho que no tiene unas vacaciones y que no puede disfrutar con la libertad del tiempo, a su pequeña hija. Es temprano por la mañana cuando Tita Amor comienza hacer su mezcla para el café, la aguanieve que había caído días anteriores solo provocaba un piso resbaladizo y mucho frío seco qué le cala a cualquiera. Afortunadamente, ten

