—Es Andrés… —murmura Yatzil por lo bajo, pero todos se giran a verla—. Dejen de mirarme. La familia entera se da cuenta de su imprudencia e inmediatamente se giran. Don memo se acerca hasta donde Andrés y le saluda. —¡Un gusto verte, muchacho! —Extiende su mano y Andrés detiene su andar para saludar. Él yace con una sola muleta que le ayuda a caminar pues trae una bota férula en el pie así que no batalla tanto al caminar como antes. —Igualmente, Don Memo —él le saluda con tota la cortesía y modales que su familia le ha inculcado—. Hemos venido con un propósito, pero antes, permítame saludar a todos. —Claro, pasen, están en su casa —Don Memo se acerca a los acompañantes de Andrés que no son nada más y nada menos que sus dos hermanos, Matteo y Dante—. Mucho gusto, muchachos, soy Gui

