POV Pandora Salerno Sostengo la mano de Lorenzo, quien sigue inconsciente, ajeno al caos que dejó tras de sí. Los médicos dijeron que está en coma inducido, que su cuerpo está peleando, que perdió muchísima sangre y que su corazón incluso se detuvo por unos segundos durante la cirugía. Pero aquí sigue. Aquí estamos. Él, luchando por su vida…y yo, sentada a su lado, como si fuera la mujer que se queda, que espera, que siente. No sé cómo es que llegué a este punto, ni por qué no he podido irme, ni siquiera despegarme de su cama más de cinco minutos. Solo sé que no quiero hacerlo. Cierro los ojos con fuerza, como si eso pudiera calmar esta ansiedad galopante que siento. Recibo un mensaje de Malachi. “La tengo. Está a salvo”, es lo primero que leo, seguido de un “Le dije a tu padre que estab

