POV CLAID
Miro una vez más el video y siento la misma fascinación que sentí la primera vez que lo vi. Decidí guardarlo en mi iPad por la extraña necesidad que ella ha despertado en mi, no puedo parar de mirarla y por más que quiera concentrarme en mis responsabilidades no lo logro, cada vez que Helena aparece en esa pantalla hace que toda mi piel vibre, el movimiento de su hermoso cabello y la fiereza de sus ojos cuando gritaba en esa manifestación me calienta incluso más que el sol del desierto, todo su ser es capaz de despertar hasta el más oscuro de mis deseos solo con ver su imagen y si así era de esa forma, no me imagino cuando la tenga de frente, ya se acerca ese momento y no sé cuanto me pueda resistir a no tocarla.
—Ella me está volviendo loco —murmuro sin despegar la vista de mi iPad.
Tenia un plan.... Ella seria mía, la traería conmigo así eso ocasionara una guerra. Ella estaba casada pero eso no representaba ningún impedimento para mi, ese hombre no la merecía, era un bastardo egoísta que por ahora gozaba de su compañía, pero eso no sería por mucho tiempo. Yo lo cambiaría todo, no puedo evitar dibujar una sonrisa en mi rostro al tener estos pensamientos en mi mente.
Me levanto de la silla en donde estoy sentado, ese día había decidido venir a la oficina a resolver algunos asuntos que tenía pendiente para no tener interrupciones cuando Helena ya esté aquí, cuando encendí la pantalla de mi ordenador y vi el mensaje de Helena aceptando la propuesta de trabajo que le hice, no pude evitar sentirme orgulloso por haber logrado lo que me había propuesto, con eso ella había aceptado ser mi esposa sin siquiera saberlo, pero tarde o temprano ella se acostumbraria y lo terminaría aceptando, haría hasta lo imposible para que ella me aceptara, no permitiré que me rechace y si eso llegara a pasar tendrá que acostumbrarse a mi presencia para toda la vida.
Me paré junto a la ventana y mire las grandes dunas que se alzaban más allá de los imponentes edificios de la ciudad, ver el paisaje siempre me reconfortaba, no podía negar que siempre me habia preocupado la opinión que tuviese mi pueblo sobre mi, no sabía si al escoger a Helena como esposa seguirían teniendo esa buena reputación que siempre me había esforzado por mantener muy en alto después de la muerte de mi padre. Me considero un hombre justo, un hombre de ley, mi padre siempre había querido que estudiara en Londres para que estuviera preparado a la hora que me llegara el momento de gobernar y así lo había hecho, me licencie solo para ser un buen gobernante y así poder ayudar a mi gente a ser próspera, eso me hacía sentir un ser útil para esta sociedad, pero los logros que había obtenido en el poco tiempo que llevaba como mandatario no podían llenar el vacío que sentia por dentro, las opciones que mis consejeros reales me habían sugerido para escoger como mi esposa no me parecían suficiente y la verdad para ese momento ya solo tenía ojos para aquella chica rebelde de origen occidental.
Estaba tan sumergido en mis pensamientos que no había notado que Carin había ingresado a mi oficina, solo pude percatarme de su presencia cuando este tocó mi hombro.
—Disculpa que entrará así Claid, pero llevaba mucho tiempo afuera tocando la puerta y al tu no responder pensé que le había sucedido algo.
—Claro que si me pasa algo Carin —le digo y su expresión muestra una seria preocupación— y ese algo se llama Helena Monroe —agrego y el me observaba como si no tuviera arreglo.
Carin suelta un resoplido de molestia y retoma su habitual expresion seria, me fulminaba con su mirada y no pude evitar reírme a carcajadas mientras él solo niega con su cabeza como si yo fuese una causa perdida.
—Carin ¿Dónde rayos está tu buen humor? —bromeo tratando de animarlo.
—Se fue por el caño desde que te obsecionaste con esa mujer occidental. —responde sarcastico y yo coloco mis ojos en blanco.
Es inevitable estallar en carcajadas, pero al parecer Carin sigue de mal humor. Desde que regresó de Suramérica no hay quien se lo aguante.
—Claid, hoy llega Helena a Estambul —me recuerda—. ¿Cómo vamos a proceder? —inquiere serio y a diferencia de mi el no emite ninguna emoción.
—Quiero estar ahí para recibirla —pronuncio emocionado, pero parece que Carin está dispuesto a arruinarme el día hoy.
—Te recuerdo que la iremos a raptar al aeropuerto, no a recoger como si fuese un familiar al que no vemos en mucho tiempo —me aclara—. Sabes que seria muy peligroso que alguien te vea. Además, ella no entrará al auto de buena manera y no quisiera que te llegara a lastimar —dice Carin como si yo fuera un niño al cual tienen que proteger de todo.
—He domado a tantas fieras salvajes cuando iba de cacería con papá —espeto con cierta malicia—. ¿Crees que le tengo miedo a una mujer? —inquieto orgulloso mientras tomo de nuevo asiento en mi silla giratoria y Carin al escucharme vuelve a colocar los ojos en blanco.
—Pues ella no es igual a una de esas fieras salvajes que cazabas con tu padre —responde Carin—. Ten en cuenta que ella, a diferencia de esas fieras, piensa con la cabeza y se lanza a atacar por instinto —se pasea de un extremo a otro con sus manos entrelazadas a su espalda—. Si fue capaz de movilizar a toda esa gente en la manifestación, no me imagino lo que te hará a tí en cuanto te tenga en frente y se enteré que tu eres el causante de su secuestro —agrega mientras se detiene y apoya sus manos en mi escritorio.
—Pues eso Carin, es precisamente lo que espero —digo encogiendome de hombros—, que venga y me ataque, así le demostraré de lo que yo puedo ser capaz y ella me dará todo el placer de domarla —suelto mientras dibujo en mis labios una sonrisa llena de morbo.
Carin solo da una negativa con su cabeza y me indica que lo siga para preparar todo lo del viaje, Estambul queda como aproximadamente a tres horas de Talat Kabira y tenemos el tiempo medido.
Tomo la chaqueta de mi traje que cuelga en el perchero que está junto a la puerta de salida y sigo a Carin.
***
Aterrizamos en el aeropuerto internacional Atatürk de la ciudad de Estambul después de casi tres horas, le doy la orden al piloto de que tenga el Jet listo para cuando llegue Helena podamos proceder de inmediato y bajo junto a los tres hombres que Carin ha traído para que nos acompañen, subimos a la camioneta blindada negra con vidrios polarizados y nos estacionamos a pocos metros de la entrada principal del aeropuerto, Carin hace algunas llamadas al personal que tenemos infiltrado en la seguridad del lugar y les ordena que apaguen las cámaras.
Me informa que todo ya se encuentra listo y aguardamos pacientemente a la llegada de mi futura reina, un ataque de ansiedad se apodera de mi y no puedo negar que me siento un poco nervioso, por fin el momento que tanto había estado esperando ya había llegado, la tendría a mi lado y jamás dejaría que se alejara de mi.
¡Ella sería mía por fin!
Carin me hace una seña al percatarse de que nuestro objetivo a llegado y yo de inmediato me acerco a la ventanilla del auto para observarla, quedo completamente embelesado con su belleza y se me hace imposible apartar mi mirada de ese monumento de mujer, es jodidamente hermosa, más de lo que me la había imaginado, trae su cabellera dorada suelta peinada de manera perfectamente y admiro el largo de su cabello que le llega hasta poco antes de su trasero, mis ojos se quedan pegados en ese lugar en específico y nada más de imaginarmelo sentado sobre mis piernas hace que los pantalones que llevo puesto me aprieten más de lo habitual, su cuerpo es curvilíneo y aunque no es tan delgada eso no impide tener una figura perfecta, los rasgos finos de su rostro son angelicales y en resumen ella es la perfección humanizada, le doy la señal para que Carin proceda y le advierto que no quiero errores, quiero tenerla lo más pronto posible en mi palacio y no quiero que haya ningún contratiempo que me lo impida.
La oscuridad de la noche está a nuestro favor y lo poco concurrido del lugar a esa hora a pesar de acabar de aterrizar varios vuelos, nos da una ventaja enorme.
Carin y dos de sus hombres bajan del auto con cautela, mientras que Helena se encuentra de espalda, ella lleva su maleta en la mano izquierda y sostiene su bolso con la derecha, Carin se aproxima a ella con sigilo aprovechando su descuido y le tapa la cabeza con un saco de tela negra, la sujeta por uno de sus brazos con fuerza y trata de arrastrarla hacia el auto, pero con lo que Carin no contaba era que la fuerza que tenia Helena era más de la que él se habría esperado. Ella se zafa del agarre de un tirón mientras retrocede y se quita la bolsa de tela negra con rapidez, toma el bolso de mano que trae en el brazo derecho y se lanza a golpear como loca desenfrenada a Carin mientras grita en turco que la están secuestrando.
Coloco dos de mis dedos en el puente de mi nariz y comienzo a negar con mi cabeza, no puedo creer el escándalo que se está formando a las afuera de pleno aeropuerto y todos incluso Carin están quedando como unos novatos delante de Helena.
Algunos transeúntes que viene saliendo se percatan de la escena y observo como algunos comienzan a llamar a seguridad, si no la traen de inmediato esto se saldrá de control y no estoy dispuesto a irme de aquí sin mi mujer.
Carin trata de someterla pero al no poder controlar el ataque de furia de Helena opta por llamar a los dos hombres que aguardan escondidos en la oscuridad, uno de ellos vuelve a colocar la bolsa de tela negra en la cabeza de Helena mientras que el otro le quita el bolso de sus manos para sostenerla y atarle estas mismas por la parte de atras, antes de este poder atarla, Helena es más ágil y lanza un puñetazo acertandole en el ojo del hombre, definitivamente esta mujer es increíble y en vez de estar enojado por el fracaso que están teniendo me siento asombrado por la escena que estoy contemplando, el hombre recupera de nuevo el control y le logra atar las manos por detrás de su espalda, Carin la toma de las piernas resiviendo varias patadas hasta que al fin la estabiliza y entre los tres hombres la cargan para traerla hacia el auto, Helena se retuerce como gusano mientras lanza maldiciones en contra de sus captores y yo procedo a abrirles la puerta del auto para que puedan ingresar a mi futura mujer, ella se retuerce y patalea como loca, dos de los hombres se sientan a cada uno de los lados de Helena sosteniéndola por sus brazos para mantenerla quieta y por su parte Carin entra por la parte delantera del auto ocupando el puesto de copiloto, por la cara que trae no está de buen humor y no es para menos, una mujer ha herido su orgullo al golpearlo, dá la señal al conductor para que encienda el auto y nos marchemos de una buena vez por todas.
Observo a través del vidrio polarizado como el personal de seguridad llega al lugar y varias personas se amontonan a su alrededor contándole los acontecimientos, pero ya es demasiado tarde, ya he obtenido lo que he venido a buscar y nadie lo pudo evitar.
—Hijos de puta. ¿Qué carajos quieren de mí? —inquiere furiosa Helena haciendome centrar de nuevo la atención en ella—. Acabo de llegar a la ciudad y no tengo nada de valor —repite una y otra vez. Opto por mantenerme en silencio y me deleito escuchando su melodiosa voz—, esto es secuestro y cuando las autoridades de mi pais se enteren, ustedes lo van a pagar muy caro —agrega ella con la voz temblorosa mientras se revuelve en su asiento, los dos hombres de Carin la sujetan con fuerza de por sus brazos para tenerla inmovilizada.
—Querida. ¿A qué secuestro te refieres? Porqué si más no recuerdo tu aceptaste una propuesta de trabajo, las cámaras del aeropuerto captaron que llegaste sin ningún problema y sin que nadie te forzara —le manifiesto con toda la calma del mundo—. Nadie pensará que te han secuestrado y así tu hubieses llegado por tu propia voluntad a mi casa te esperaría el mismo destino. ¿Quieres saber cuál es? —le pregunto esperando una respuesta de su parte.
—No, porque no me interesa saberlo —responde y en su voz se puede identificar el miedo.
—La respuesta es muy sencilla hermosa —digo a pesar de su respuesta—. Tu eres mía Helena y harás todo lo que yo te ordene, cuando yo lo diga, porque tu vida ahora me pertenece —le informo ampliando una sonrisa.
Ella al escuchar mis palabras se comienza a revolcar de nuevo en su asiento lanzando manotazos y patadas por todos lados, empieza a gritar como loca pidiendo ayuda a pesar de que es consiente que nadie la puede escuchar, veo que los dos hombres no pueden controlar la situación y doy la orden para que la droguen, uno de los hombres toma un pañuelo que supongo estaba lleno de cloroformo y lo lleva a la cara de Helena, veo como poco a poco deja de forcejear y unos minutos más tarde ella está inconsciente.
No quería recurrir a este método pero ella no me ha dejado opción, nunca me imaginé lo difícil que sería raptarla; sabía que era una mujer con un espíritu salvaje pero nunca me imaginé que lo fuera tanto.
Le ordeno a uno de los hombres que pongan su cuerpo dormido sobre mis piernas y ellos obedecen, quito de su cabeza el saco n***o que aún cubre su hermoso rostro y me maravillo al estudiar más a profundidad sus delicadas facciones, acaricio su mejilla con ternura y dejo varios besos alrededor de su cara, sus labios gruesos lucen provocativos y aunque estoy tentado a devorarlos me contengo, quiero que cuando mi boca toque la suya ella esté consiente y quiero que mis labios la lleven al cielo como de seguro los suyos me llevarán a mi.
Bajamos del auto en cuando llegamos a la pista y en todo momento cuido de que no le pase nada a mi mujer, luce tan frágil así dormida a pesar de que es una mujer fuerte, da la impresión de que necesita ser protegida y yo estoy más que dispuesto a brindarle esa protección, ordeno que la ubiquen en el asiento que va a mi lado y sostengo su mano durante todo el camino, al llegar al palacio hago que la lleven a su habitación y depósito un último beso en su frente. No me canso de tocarla y me parece tan irreal que al fin pudiera encontrar una mujer con las cualidades que ella posee.
Salgo de la habitación para darle un poco de espacio, sé que cuando despierte su reacción no será buena, le pido a dos de los hombre que nos acompañaron que se queden a vigilar a mi futura reina y cierro la puerta con llave.
Mañana será un día muy largo y necesito recargar mis energías. Quiero que cuando ella me mire por primera vez a los ojos sea capaz de sentir todo lo causa en mi.