Capítulo 3

2159 Words
POV HELENA —¿Qué mierda es la que acabo de leer Helena? —dice Nick enfurecido sosteniendo mi laptop en sus manos— ¿Cómo que piensas irte a trabajar a un país en el medio oriente sin consultarme? —grita y yo abro mis ojos desmesuradamente. —¡¡Cariño, yo te puedo explicar!! —digo tratando de buscar las palabras adecuadas para explicarle todo mientras el me mira expectante—. Solo es una propuesta de trabajo, aún no decido si la voy a tomar —agrego tratando de calmarlo pero él se rehúsa a escucharme. —¿Qué aún no decides? —inquiere como si no pudiers creer lo que acaba de escuchar y suelta un resoplido—. ¿Cómo que aún no decides? la respuesta es muy clara y es un rotundo ¡NO! —agrega lleno de ira y detesto cuando él se cree con el derecho de decidir por mi. —Cariño, creo que te estás presipotando, esta es una oportunidad que no se me presentará dos veces —le digo tratando de convencerlo, pero el se niega a entender. —Ya te dije que la respuesta es un no —asegura Nick dedicándome una mirada muy fría y no puedo creer que él me esté tratando de esta manera. Deslizo mis ojos hacia sus manos y es ahí que caigo en cuenta de que manera se había enterado. Tiene mi laptop en sus manos, él había estado espiando mis correos electrónicos. Quien iba a pensar que guardar la contraseña para tener un ingreso directo a mi email, iba a causar tantos problemas. Que Nick estuviera husmeando en mi privacidad me decepcionaba. Yo sería incapaz de mentirle y menos de violar los límites de su vida privada. Que no le haya hecho saber lo de la propuesta de forma inmediata cuando la recibí, no quiere decir que se lo estaba ocultando, solo esperaba el momento adecuado para contarle, sé como es y algo así como lo que está sucediendo ahora era lo que trataba de evitar. —¿Cómo te enteraste de la propuesta de trabajo? —le pregunto entrecerrando mis ojos y aunque sé la respuesta, quiero escuchar de su propia boca como se ha atrevido a husmear en mis cosas personales. El solo se queda en silencio y se rasca la nuca en una clara señal de vergüenza, desliza su mirada al suelo y el más que nadie sabe cuanto odio que la gente meta sus narices en mis asuntos. —Eso no importa en este momento —pronuncia de repente—. Lo que aquí verdaderamente me preocupa es que mi esposa no se largue al otro lado del mundo —replicó —¿Qué no importa? —ahora soy yo la que grito irritada—. ¿Por qué husmeas en mis cosas? —le reclamo—. ¿Acaso no confías en mí? —cuestiono llena de ira, mientras cruzo mis brazos—. Además, ahora no estamos para rechazar propuesta de trabajo, en caso de tal que no hayas leído bien, solo mira la cantidad que me pagarán —tomo mi laptop de sus manos y le enseño—. Mira. ¿Ya vez que no es una locura que piense en aceptar?. Él se queda mirando la pantalla pensativo. —Tengo pensado en que tú y los niños me acompañen —le planteo—, yo me iría primero y organizaría todo durante un tiempo. Después que pasen algunos meses tú y los niños podrían alcanzarme, sabes que el tiempo se pasa volando y estoy segura que lograríamos tener una mejor vida en ese lugar —agrego entusiasmada. Por un instante puedo ver que Nick piensa en lo que le digo, pero de repente las facciones de su rostro se endurecen y me me mira con desaprobación. —Ya te dije que no irás —dice con rotundidad—. Aquí tenemos todo lo que nos importa, no podemos irnos y dejar todo así como si nada —agrega entre dientes y hasta ahí llega mi paciencia. —¿Sabes? Creo que tu y yo no llegaremos a ningún acuerdo —digo comenzando a ser presa de la ira—. Yo solo no estoy pensando en mi futuro, sino también en el de mis hijos, y si eso implica que me tenga que ir al otro lado del mundo para que ellos lo tengan todo entonces lo haré, con tu aprobación o sin tu aprobación me iré. Creo que soy lo suficientemente adulta para tomar mis propias decisiones. Además, tú no eres mi madre para decirme que debo hacer y que no —agrego enardecida y él solo me observaba. Subo las escaleras que dan acceso a la segunda planta sin darle tiempo a que diga algo más y me encierro en nuestra habitación, le paso el seguro a la puerta porque estoy segura que vendrá, no quiero hablar con él, estoy tan molesta que prefiero aislarme antes de decir cosas de las que después me puedo llegar a arrepentir. No te go nada que pensar, si no tomo esta oportunidad de seguro alguien más lo hará y no quiero que suceda eso, no quiero perder la oportunidad de lograr que mis hijos tengan una mejor vida y si eso implica que tenga que sacrificar mi matrimonio, estoy dispuesta a ello. Abro mi lacto y comienzo a redactar una carta a la persona que me ha hecho la propuesta de trabajo, le expreso mi agradecimiento por haberme brindado tal oportunidad y le comunico que aceptaré su propuesta de trabajo. Suelto un suspiro al terminar de enviar el mensaje y coloco mi laptop en el escritorio que está enfrente; me tumbo en la cama y cierro mis ojos intentando conciliar el sueño un poco. Sabía que Nick no daría su brazo a torcer pero la decisión ya estaba tomada y no había poder humano que me hiciera cambiar de opinión. (***) Al día siguiente me levanto temprano como de costumbre y cuando bajo, Nick ya no está. Se había ido, queria tratar de arreglar las cosas, pero al parecer el necesita mas tiempo para asimilar la nueva situación. Subo de nuevo y abro la puerta de la habitación mis hijos, los levanto para organizarlos para que se vayan a la escuela y así comenzar con mi nueva rutina diaria. Al despedir a mis hijos en la puerta de nuestra casa después de enviarlos en la ruta escolar, me dispongo a ir a encontrarme con mi madre. Si no encontraba apoyo por parte de mi esposo, al menos tenía la certeza de que mi madre si me apoyaría, ella nunca estuvo de acuerdo en que me casara con Nick, pero cuando yo tomo una decisión no hay nadie que me haga retroceder. La llamo por teléfono y acordamos vernos en una de las cafeterías que quedan cerca de su casa. Cuando llegó al lugar, ella ya está sentada esperándome en una de las mesas de afuera, el frío es terrible y no puedo creer que mi madre prefiriera estar afuera congelando se el trasero, en vez de estar en el cálido interior del lugar, no tengo ánimos de discutir con nadie, así que me abstengo a quejarme y ni a decir nada sobre la mesa. —Helena cariño, ¿Cómo has estado? —mi madre se coloca de pie y me da un fuerte abrazo acompañado de un beso en cada una de mis mejilla. —Bien mamá, gracias a nuestro creador —le respondo brindándole la mejor sonrisa que pude. —Cariño te conozco y sé cuando algo no anda bien contigo, ahora cuéntame que es lo que te tiene así. —dice mi madre reacomodandoce sus lentes mientras toma un sorbo del té que había ordenado. —Mamá, lo que pasa es que... —dudo por un momento, pero no estoy para perder el tiempo así que se lo digo de una vez—. Es que me hicieron una propuesta de trabajo muy buena y me pagarán un salario de ensueño —mi madre abre sus ojos desmesuradamente y se atraganta con el sorbo de té que había bebido. —Hija estoy feliz por ti —se apresura ella a decir sin dejarme terminar—, no sé cual es el problema. —Mamá el problema es que es al otro lado del mundo —digo antes que ella logre interrumpirme de nuevo, al escuchar mis palabras se queda en silencio tratando de digerir todo lo que le he dicho. —Cariño ¿Que te puedo decir? ¿Lo vas a aceptar? —dice mi madre llena de sorpresa por la noticia y agradezco a todos los cielos que no reaccionara mal. —Mamá ya lo acepté —le informo y ella ensancha una sonrisa—, el problema es que Nick no está de acuerdo y espero que tu si me apoyes. —manifiesto con un poco de tristeza y ella me mira con pesar . —Cariño sabes que yo siempre te apoyo en todo, esta vez no será la excepción —mi madre pone una de sus manos en mi mejilla y la acaricia— y si él cabezotas de tu marido no te quiere apoyar, que se joda —dice con firmeza y eso me hace sonreir—, ya es hora que comiences a pensar en lo que mejor para ti y para tus hijos, si Nick no es capaz de apoyarte así como lo has hecho tú con él en todo este tiempo, entonces enviarlo a freír espárragos —espeta mi madre mientras coloca su otra mano sobre la mía para reconfortarme y eso me hace sentir mejor—. Además, quien quite que corras con la suerte de conseguirte uno de esos hombres tan sexys como el de las telenovelas —bromea mi madre y yo coloco mis ojos en blanco. —¡Por Dios mamá! Si me voy es para trabajar, no a conseguirme un nuevo marido —le aclaro—, eso es lo último que necesito en estos momentos —la regaño y ella se ríe con travesura, cuando a Raquel Monroe Darit se le mete algo en la cabeza no se le sale por nada del mundo. De tal palo, tal astilla. Me aclaro la garganta y continuó hablando como sino hubiese escuchado eso último que ella dijo. —Mamá, el problema aqui no solo es si pienso o no en lo mejor para mis hijos, sino es que necesitaré de tu ayuda para el cuidado de los niños —digo, mi madre retira su mano de mi mejilla y ahora la utiliza para terminar de cubrir la mia—, sé que Nick no será capaz de cuidarlos, ya sabes como es él a la hora de llevar la responsabilidad del cuidado de los niños —agrego y atrapo mi labio inferior entre mis dientes por la ansiedad. Sé que le estoy pidiendo mucho a mi madre, pero ella es la única persona que me queda y en cual confío ciegamente. —Cuenta con eso cariño —dice y siento como el Alma me vuelve al cuerpo—, sabes que disfruto mucho tener a mis nietos conmigo —pronuncia mi mamá muy emocionada—. ¿Cuando partiras? —inquiere curiosa. —Aún no lo sé mamá —respondo—, tengo que esperar respuesta por parte de las personas que me contactaron —le informo y ella asiente. —Esta bien cariño, cuando tengas todo listo me avisas. —aprieta mi mano mientras me sonríe y eso es lo último que hablamos respecto al tema. El resto de la mañana trascurre con tranquilidad, mi madre y yo hablamos de todo aquello que por lo general no podemos hablar por falta de tiempo y nos reímos de un montón de cosas sin sentido. (***) Cuando llego a casa tomo una ducha y preparo todo lo del almuerzo para cuando lleguen mis hijos, todavía faltaba al rededor de una hora para su llegada así que tomo mi laptop y reviso mi correo un poco ansiosa, mis ojos se abren desmesuradamente de la emoción, al ver la respuesta de mis nuevos empleadores en donde me dan la bienvenida y me indican los pasos que debo seguir. Me informan que en una semana tengo que viajar para arreglar todo lo referido al tema de mi contrato. También me sugieren que deje todos mis asuntos personales resueltos lo más antes posible, porque tendría que comenzar a laborar de inmediato, el email detalla que no me tengo que preocupar por los tiquetes de avión, ni mi estadía en mi nuevo lugar de residencia porque todo venía incluido en el contrato. Estaba nerviosa porque no sabia que me esperaría en mi nueva vida, en lo único que podía pensar era que todo este sacrificio lo hacía por el bien y el futuro de mi familia.
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