Mi vida

1464 Words
Muchas veces como seres humanos no entendemos la vida, la gran parte del tiempo nos preguntamos; ¿Por qué a mí? ¿Por qué a esa persona? Pasan cosas que no logramos entender, a las mejore personas les pasan las peores cosas. Mientras que aquellas que actúan con maldad y a beneficio propio, siempre les va bien. Y es cuando me pregunto; ¿Esas personas son felices haciendo daño? ¿Vale la pena ser tan bueno? Y mi respuesta siempre es un; No lo sé, pero lo intentaré. Ayudar al prójimo siempre ha sido lo mejor para mí, saber que le hice bien a alguien con la más mínima cosa me trae paz conmigo misma. Pero, muchas veces dejo de ayudarme a mí. Y aunque aprendí que siempre tengo que ponerme a mí en primer lugar, a veces las cosas no son fáciles. Después de haber ido al infierno y regresado, me siento capacitada para cualquier cosa, o eso era lo que pensaba. Esta es mi historia, bueno, la otra parte, supongo que para muchas personas es más interesante, o más aburrida, total, Alan ya no está en mi vida. O eso es lo que creo. Estoy en una cafetería de South Street Seaport a unas calles de donde vivo. Sí, demasiado exagerado de parte de Ben querer que vivamos en el Distrito financiero de Nueva York, pero, por una parte, él tiene razón, es mejor estar lo más cerca posible de los hoteles. Desde mi mesa puedo observar las personas que van y vienen, estar aquí me ha despertado en todo sentido, y la verdad desde que murió mi padre son muy pocas las veces que regreso a Venezuela, siento que mi casa ya no es mi hogar, aun así, mis raíces las sigo amando con locura. —Adivina quién soy—siento cómo me tapan los ojos desde detrás y por el aroma sé exactamente quién es. La persona con quien desayuno casi todos los días de mi vida. —¡Ben! —me levanto y volteo para abrazarlo. Esta es la cafetería donde nos vemos, esta céntrica entre su departamento, el mío y el trabajo de ambos. —Te extrañé. —yo inhalo su aroma, que siempre ha sido uno de mis favoritos. Nos separamos para volver a sentarme al mismo tiempo que él toma asiento frente a mí. Se acerca a nosotros la misma chica que siempre nos atiende, estoy empezando a creer que lo hace solo por mi hermano. Pedimos y la chica se retira dándole miradas a Ben, algo que ignora magistralmente. —Nos vimos ayer—comento. —No importa—se encoge de hombros. —Ayer quería almorzar contigo y tenías cosas que hacer. —Tenía que llevar a Dante al veterinario—tomo de la taza de café que había pedido antes. —¿Dante? ¿Quién diablos es Dante? —le doy una sonrisa inocente. Inmediatamente él comprende—No puede ser, ¿Has adoptado a otro animal? —Relájate, está bien de salud y vacunas, además es un pequeño gatito. —¿Un gato? —Ben ríe.—Tu eres un caso perdido. —Lo conseguí mal herido y casi deshidratado, lo cuidé durante mucho tiempo, no iba solo a llevarlo al albergue. —defiendo mi punto. —Tu eres especial. —Ben sonríe y toma mi mano. Llevo mi vista a la ventana del local cuando mi hermano empieza hablar por teléfono, ver la ciudad agitada, personas de camino a sus trabajos, taxis, buses y gente apurada por alguna razón que solo ellos saben. Está cuidad pareciera que tuviese vida propia, es fascinante ver todos los edificios y calles tan sofisticadas, claro está en esta zona. Me encanta mi estadía aquí, la vida que llevo me gusta mucho. —¿Que tienes en mente, ela?—pregunta mi hermano. Me percato que ya no está con su celular. Siento mucha admiración por Ben, desde que murió nuestro padre se ha hecho cargo de todo, he hecho un doctorado y lleva la empresa a la perfección. —Nada importante, estaba viendo a las personas apuradas a sus trabajos, me gusta esta ciudad—me acomodo en mi asiento apenas la mesera nos trae lo que hemos pedido. —Gracias—Ben le da una pequeña sonrisa. —Te iba a decir ayer, pero creo que es el momento. Creo que deberías de hacerte cargo de tu parte de la herencia. —sí, así es mi hermano siempre tan directo y sincero. Sé perfectamente que entre los 19 hoteles que mi padre tenía entre Europa, América latina y Estados Unidos tres son míos, uno de ellos situado aquí en Nueva York y uno de los principales. Sin contar la suma tan excesiva que dejó en las cuentas de cada uno. Durante un tiempo Ben se hizo cargo de todos, luego Aurora y Jazmín tomaron su parte de la herencia.  Aurora se ha hecho cargo de los hoteles en Europa, es considerada una mujer de negocios a pesar de que su carrera no era esa, descubrió que es muy parecida a nuestro papá respecto a los negocios.  Jazmín de los hoteles en América latina, esta lo que hizo fue vendernos sus acciones y ella solo se quedó con suficientes para poder vivir tranquila del dinero que producen, mientras que ella es doctora en el hospital de Chapel Hill. Ben se ha hecho cargo de los hoteles restantes que serían los de él, los de mi madre y los míos, los cuales decidimos tenerlos como un solo conglomerado. Nunca entendimos porque papá decidió dejarnos los hoteles en físico en vez de acciones, pero eso es algo que solo él sabía. Ante la prensa y la sociedad de jóvenes empresarios tenemos suficiente dinero para seguir con nuestras vidas tranquilas. O así es como he visto en varias revistas, supongo que papá se encargó de todo. A veces siento que él ya estaba listo para morir, pero trato de no pensar mucho en eso. Pero para ser sincera, yo opino que el dinero que dejó papá es suficiente para poder vivir tranquila. Me he comprado un lindo departamento de dos habitaciones en un sector bueno de la ciudad, un elegante auto y el resto del dinero lo tengo ahorrado junto con mi sueldo de periodista. —Ya hemos hablado de eso, Ben—suspiro. —Puedes seguir administrándolos—la vista de mi hermano se encuentra con intensidad. —Sabes que puedes disponer de eso cuando quieras—me habla el hombre. —Ya tengo suficiente dinero. Mi hermano suspira y sigue comiendo de su desayuno. No se habla más acerca del tema. A veces me siento asfixiada con tanto dinero, nunca estuve consciente de todo el dinero que mi padre pudo reunir en todos los años, no sabía que mi familia tenía cuentas con tantos ceros en ellos, y la prensa encima de nosotros lo vuelve más asfixiante. Toda mi vida yo veía a mi padre haciendo entrevistas o en algún periódico, siempre manteniéndonos lejos de este mundo, pero luego de su muerte toda esa atención se vino a mis hermanos y a mí. Ante muchas revistas de negocios lo que hizo Jazmín fue muy criticado. Mientras que por otra parte Ben y Aurora son considerados los magnates más jóvenes de la actualidad. Y yo, bueno, a mí me catalogan como la hija que se reveló ante los negocios de su familia, la rebelde, esa que deja a un lado su legado para rebelarse, a veces siento que los medios de comunicación tienen algo contra mí. No tengo que entrar a la televisora hasta después de las diez, así que primero voy a mi departamento a buscar unas cosas. No tengo la más mínima idea de cuánto mide, pero sí sé que es enorme. Al entrar tiene un espejo a la derecha con una mesa, bajando dos escalones está la sala de estar, con unos sillones color blancos preciosos y un ventanal que da a una pequeña terraza, al lado izquierdo está la cocina, la cual también es muy grande, con un mesón en el medio dónde está la cocina, los electrodomésticos y muebles son finos. Después de la cocina está un pequeño cuarto que es el lavadero. A un costado está el comedor con una mesa de vidrio y un florero muy bonito. Finalizando la sala de estar puedo observar un pasillo bastante amplio, a un lado hay un baño y en todo el frente una habitación, al finalizar al pasillo hay otra puerta, es la habitación más grande, con un baño en ella y un armario gigante, esta es mi habitación y también tiene un ventanal que me deja ver varios edificios, es hermoso. Esta es mi vida y no creo querer cambiarla.
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