Harry y América se han convertido en mis confidentes aquí en la ciudad. La rubia casi siempre se la mantiene en mi departamento, ya que ella a veces se siente sola debido a que Thiago trabaja vive en Washington.
Caminando por la ciudad para ir al trabajo, porque el día esta lluvioso, puedo observar varias revistas y noticias en las cuales sale Alan, hace poco ha ganado un campeonato internacional y hasta donde leí ahora reside en Toronto. Al parecer también firmó con una marca deportiva y es toda una figura pública, está tan distinto a como lo recuerdo, sus ojos son exactamente los mismos, pero su mirada ahora guarda más secretos que antes, es muy diferente al Alan Coox que conocí hace algunos años en la universidad, ahora siento que no lo conozco, o que nunca lo hice.
A veces hasta siento que no lo puedo superar. Pero como he dicho, la vida es una mierda y el destino se encarga de bañarte con agua helada, tan helada que quedas petrificada. Y tal vez esa era mi relación con él, un recuerdo petrificado de aquella noche que nos despedimos.
Ya casi llegando a la televisora, mi celular suena en el bolsillo de mi pantalón sacándome de los pensamientos. Al ver el identificador contesto inmediatamente.
—Necesito un súper favor tuyo—habla América del otro lado de la línea.
—Dime—digo cruzando una calle.
—Hay demasiado tráfico por la lluvia y tengo una entrevista en el canal dentro de veinte minutos—No me sorprende, siempre que a América se le hace tarde o a mí nos pedimos este tipo de favores.
—Sabes que no me gusta el área de espectáculos.—miro ambos lado de la calle para poder cruzar.
—Por favor, Bella—me ruega. Hay mucho ruido del otro lado.—Solo tendrás que ver a la persona y hacerle las preguntas que te enviaré por correo junto a su información.
—Es que...—el área de espectáculos no es mi fuerte, no me gusta el hecho de meterme en las vidas de otras personas para vender noticias.
—Por favor, me costó muchísimo conseguir esta entrevista.—me ruega mi amiga del otro lado de la línea.
—Bien, mándame la información—acepto entrando al canal.
—Ya te la mando—dice feliz—Te amo.
— Sí, sí, yo también—cuelgo.
Camino por el edificio, pido el elevador, al abrir me deja ver un piso bastante ordenado pero muy ruidoso. En este piso está toda el área de noticias y es una locura.
—Buenos días, Bella—me dice Jenna. Una morena que es encargada del área de espectáculos. —América me llamó y me dijo que tú le harás la entrevista a la persona que viene.
—Buenos días, Jenna, si le haré el favor.
—¿Sabes quién es? —pregunta caminando a mí lado con una carpeta abierta en sus manos, mientras nos dirigimos a una parte del estudio donde hay varios camarógrafos.
—No, ya ella me está enviando toda la información.
—Bien, ya la persona ha llegado.
—Bueno, puedes hacerla pasar.
Camino hasta la computadora que está en el estudio mientras todo a mi alrededor es un caos. El chico de audios me coloca los micrófonos mientras yo me las ingenio para utilizar la laptop.
Ingreso mi contraseña y usuario.
—Bella—me habla el chico de producción. —Ya todo está listo y el chico viene por el pasillo.
—Bien—le sonrío—denme un segundo.
Mi coreo abre y voy directo a la bandeja de entrada, abro el correo que me ha enviado América. Mi corazón se acelera y mis manos comienzan a temblar cuando leo el nombre del chico a quien voy a entrevistar.
"Alan Matthew Coox."
Cierro mis ojos y los vuelvo abrir con la esperanza que es un mal juego de mi mente y que cambiará el nombre, pero no.
"Boxeador estadounidense de liga internacional..."
Continúo leyendo, mierda, mierdas y mil veces mierdas.
—Hola, Bella Müller. —cuando escucho la forma en como él siempre me llama a mis espaldas la vida se congela y pasa nuevamente como la primera vez, solo existimos él y yo.
Trago grueso y trato de controlar mis manos que tiemblan debido al nerviosismo.
Después de dos años sigue teniendo el mismo poder en mí su voz ronca.
—Alan Coox—volteo para verlo, pero me arrepiento de inmediato.
Esta sonriendo, esa sonrisa burlona que solo a él le queda genial, parece un poco más alto, está más robusto y está aún más guapo, pero sus ojos, sus ojos siguen siendo del mismo gris que me llaman a pecar.
«Voy a matar a América por esto.»
—Tanto tiempo. —dice caminando a mí.
—Dos años—trato de controlar mi respiración y observo que tiene puesto el collar de "Beast" que le di para su cumpleaños.
—Dos años es mucho tiempo. —sonríe. Lo que me saca una sonrisa a mí.
—Por fin—miro a mi derecha y está América entrando al estudio.
—¿No estabas atorada en el tráfico? —pregunto arrastrando mis palabras.
De verdad tengo ganas de pegarle un chicle en su dorada y larga cabellera.
—No—se acerca a mí—Bella, está era la única manera que te vieras con este cara de bola. —me habla la rubia.
—Te voy a matar ¿Sabes?
—Aceptaré mi castigo—se encoge de hombros.—Por el cielo, han pasado ya mucho tiempo separados.
—No—doy un paso atrás.
—Ay ya cásense—exclama Jenna. Yo la miro—¿Qué? América me contó la historia de La Bella y La Bestia
—¿Es en serio? —pregunta Alan entre risas.
—Había que ponerle contexto a esto—dice riendo América.
Yo miro a todos a mi alrededor, y mi vista se queda en Alan ¿Por qué tiene que estar tan lindo? Eso me complica las cosas. Me doy cuenta que no siento lo mismo de antes, ahora es más fuerte, ahora juro que si Alan me dice para ir a la luna juntos iría con él.
—¿Entonces, princesita? —Alan me saca de mis pensamientos.
—¿Qué?
—¿Aceptas una cita? —pregunta sonriendo.
—¿Y la entrevista? —los miro a todos.
—Se suspendió—contesta Jenna.
—¡Se vendieron! —exclamo entre risas.
—Publicidad, mi amor—habla América y todos reímos.
—Nunca sabrás cumplir tus promesas—sonrío—Prometiste que te quedarías lejos de mí.
— Recuerdo que lo último que prometí fue que no sería un final, sino una pausa.
Miro nuevamente a Alan, él tiene la mano extendida a mí, puedo identificar que tiene unos tatuajes nuevos y sonrío, yo también tengo varios tatuajes nuevos. Alzo la vista y observo sus ojos, él sigue causando tantas cosas en mí.
—Bien—sonrío y él me abraza.
No sabía lo mucho que necesitaba de sus brazos hasta que me envuelve en ellos, ahora los siento más protectores que antes.
Después de todo, él ya cumplió su sueño y yo también, supongo que ya somos lo suficientemente maduros para tomar una decisión acerca de nuestro futuro juntos, ahora sí siento que podemos ser más maduros respecto a nosotros.
Hay veces que los amores tienen que darse una pausa para encontrarse a uno mismo tanto personal como profesionalmente, a veces es necesario crecer por separados porque sabemos que la presencia de uno le puede cortar las alas a otro.
»—Pero...—continúo hablando y Alan se separa un poco de mí
—Pero ¿qué? —pregunta en voz baja.
—No significa que soy tu novia—sonrío.
—Tranquila—vuelve abrazarme—Esta vez, todo será a tu tiempo.
Me hundo a su abrazo, esos brazos que tanto extrañé y comprendo que no lo dejé de amar nunca, no importa cuántas veces me quise engañar a mí y decirme que ya todo estaba atrás, la prueba de que no era cierto, era el hecho que aún tengo el collar y sus fotos. Pero ahora confirmo mis sentimientos por Alan, y estoy casi segura que no importa lo que suceda esto que siento no lo podría en duda.
O eso creo.
—Müller—entra uno de los camarógrafos.
Yo me alejo de Alan y todos los ojos van hasta Arthur, un chico de aproximadamente veinticinco años.
—Dime—por un momento siento vergüenza de tener una escena tan personal en el trabajo.
—Un accidente en la calle 37—habla mirando a Alan con incertidumbre—Al parecer hay heridos, vamos. —sale del salón.
—Lo siento—me dirijo hasta Alan—tengo que irme.
—Tranquila—me sonríe y las mariposas en mi estómago despiertan luego de tanto tiempo. —Yo tengo una entrevista.
—Gracias, Jenna—le hablo a la morena.
—Ve a trabajar—me sonríe con amabilidad.
Camino por el pasillo y me consigo a Lilianna, la jefa de sucesos.
—Bella—me llama—Calle 37—me extiende una hoja donde está el fax de la noticia —un accidente, hay heridos y posiblemente fue por un conductor imprudente—me habla como si hubiese estudiado la página. —ya el equipo está afuera.
—Bien. —camino rápido hasta el estacionamiento donde el equipo que me acompañara ya está casi listo.
Ya he hecho varias veces esto, pero no importa cuántas veces tenga que cubrir una noticia siempre me pondré nerviosa. Muchas veces siento miedo de equivocarme, de no dar la noticia correcta o de trabarme en vivo.
Ya en la camioneta releo varias veces el fax de la noticia.
*****
"Conductor de unos 34 años ebrio ha causado un accidente donde colisionaron cuatro autos, hasta los momentos tenemos información de dos heridos, pero ningún fallecido"
—Y las autoridades no han querido dar declaraciones de cuántos heridos o fallecidos hay en la escena—hablo frente a la cámara con todo el equipo necesario en mi oído—corresponsal, Bella Müller, muchas gracias.
—¡Corten! —exclama Arthur detrás la cámara.—Bien hecho—Sergio, el chico de producción se acerca a mí para quitarme el audífono y librarme de los aparatos en mis manos.
—Tú eres muy buena, Bella—me habla el castaño.
—Gracias, Sergio.
—Ya entiendo por qué te dieron este trabajo—me habla guardando todas las cosas en la camioneta.
Mi celular empieza a vibrar en mi mano, observo el número, no lo tengo guardado, arrugo mis cejas, este número es nuevo, hace un tiempo alguien vendió mi número y muchas revistas de negocios y periodistas empezaron a llamarme así que me toco cambiarlo, no creo que muchas personas lo tengan.
Contesto rogando que no sea nuevamente alguna revista de negocios.
—Bueno—contesto subiéndome a la camioneta para regresar al canal.
—Bella Müller—reconozco inmediatamente su voz. Su gruesa y seductora voz.
—Hola ¿Con quién hablo? —me hago la desentendida.
—Un admirador—sonríe y eso causa muchas sensaciones dentro de mí.
—Tengo tantos—carcajeo.
—Oh, disculpe señora inalcanzable. —él sigue riendo.
—Señorita—corrijo.
—¿Qué harás esta noche? —pregunta.
—Hasta los momentos, nada.
—Bien—por un momento siento emoción en su voz—pasaré por ti a las ocho. Me pasas tu dirección ¿Si?
—Claro—sonrío.—Te dejo, tengo que seguir trabajando.
—Bien, nos vemos—cuelgo. Me siento como una adolescente cuando su crush le pidiera salir con él.
Luego de salir del trabajo he quedado con Harry en una cafetería cerca del departamento, pero tengo otros planes, así que lo arrastro conmigo.
—¿Para dónde me llevas? —protesta el castaño siendo arrastrado por mí.
—Tengo que ir a la peluquería—contesto caminando rápido, creo que ya me estoy acostumbrado a la velocidad de esta ciudad.
—¿Peluquería? —se detiene y hace que yo lo haga.
—Sí —afirmo.
—No—carcajea—Te adoro, Bella, pero no lo suficiente para pasar cuatro horas contigo en una peluquería.
—Es solo un corte—me coloco frente a él.—Por favor, no tengo amigas en la ciudad.
—Sí la tienes, se llama América, llámala a ella —protesta.
—Tiene trabajo—coloco mis manos juntas y mi mejor carita de perro.
—Pero si el cabello así largo se te ve increíble
—Esta reseco y las puntas las tengo abiertas—tomo distraída el cabello en mis manos. Harry me observa como si no entendiera lo que hablo.
—Una hora—suspira con resignación.
—Una hora y media—trato de negociar mientras comienzo a caminar.
—Una hora y quince minutos. —sonrío.
—Hecho.
Tras treinta minutos de Harry con su cara de pocos amigos y chicas a su alrededor tratando de llamar su atención, lo cual no las culpo ya que con el traje de oficina y lo maduro que se ve está tan guapo, por fin ya estoy en la silla para cortarme el cabello.
—¿Entonces te buscó?—Harry está a mi lado en un sofá que una chica de la peluquería le ofreció.
—Sí —confirmo—Se suponía que debería de hacer una entrevista.
—Y cuando viste su nombre—nuestras vistas se conectan mediante el espejo. La chica que me atiende se mueve bastante así que mi vista no es permanente.—¿Qué sentiste?
—No lo sé—sonrío con nostalgia—Siento que ahora sí él me dice para ir al fin del mundo tomados de la mano lo haría.
—¿Segura? —Harry alza sus cejas.—¿De verdad tú crees que tienes tú vida resuelta como para hacer eso?—Las palabras de Harry retumban en mis oídos.
—Soy profesional, tengo el trabajo de mis sueños, un lindo departamento, ya cumplí una meta personal ¿Crees que no tengo la vida que deseo?
—Bella, yo soy heredero de un conglomerado, tengo lo mismo que tú y aun así siento que no tengo mi vida resuelta. —habla bajo.—Y ya no tenemos veinte años, ya no estamos en la universidad, tenemos que pensar más en el futuro.
Suspiro, sé a dónde ve desvía esta conversación y lo entiendo, siendo la familia de Harry uno de los mayores socios de mi familia quiere saber qué haré yo con el patrimonio que me ha dejado mi padre.
Mi vista baja hasta mis manos que están parcialmente tapadas con el delantal que tiene el logo de la peluquería.
—No quiero llegar a eso ¿Si? —hablo en el mismo tono de él.
—Ben habló conmigo—una de las cosas que más me gustan de Harry es su increíble sinceridad.
—Tú y Ben siempre andan hablando—trato de desviar la conversación.
—Me dijo que tratará de convencerte. —ignora por completo mi comentario.
—Sabes que si me hago cargo de las empresas tendré que dejar la televisora. —la peluquera se mueve y corta nuestra visión.
—Entonces has lo que hizo Jazmín—Harry sigue hablando.
—Tampoco quiero vender mis acciones, siento que le fallaría a papá, y sé que dije que tomaría las riendas apenas pueda, pero no lo sé.
—Nadie puede escapar de su propia historia.
Mi boca está seca y aun así trato de tragar saliva, pero no tengo éxito. Tengo que tomar una decisión y no tengo idea de lo que debería hacer.
—¿Entonces por qué papá dejó que me ilusionara con una vida hecha por mí? —pregunto—¿Por qué mierda nos hizo creer que podíamos ser quien queríamos ser? Si finalmente nuestro destino sería el mismo. —me estoy confundiendo y no estoy encontrando ningún tipo de respuesta.
—Solo tu papá tenía la respuesta a eso. Y este es el peso de la corona que tienes que cargar.
La conversación con Harry me deja aún más confundida de lo que ya estaba, yo sé y estoy muy consciente que tengo que tomar una decisión, que Ben no puede seguir haciéndose cargo de algo que es mi responsabilidad y tengo que pensar muy bien lo que debería hacer