Estoy enfadado. No entiendo qué demonios me pasa. Nadia se ofreció y no pude tocarla. No sentí deseo, ni hambre, ni nada. Solo una especie de vacío... como si mi cuerpo me traicionara. ¿Qué brujería me hizo Alessia? La odio. La odio con cada parte de mi ser, con cada fibra que ella logró encender. Tal vez con las nuevas concubinas pueda sacármela de la cabeza. Tal vez con una de ellas consiga olvidar su olor, su voz, su maldita piel. Ayer volvió Selim, y ni siquiera he tenido tiempo de hablar con él. El niño no sabe lo que pasa en este palacio; mejor así. Ahora los observo desde la ventana de mi despacho: Alessia y él jugando en los jardines. Ella se ríe, y él también. Ríen como si el mundo no se hubiera desmoronado hace días. Sus risas me atraviesan, me enfadan, me confunden. Ella… sonr

