Tres meses después... Es viernes y como siempre nuestros amigos vinieron a cenar a casa. Belén y yo estábamos a nada de tener a nuestros bebés. Nos sentíamos pesadas, cansadas y adoloridas. Por otra parte, Noelia había dado a luz a un hermoso varoncito. Lo llamo Augusto, en honor a el padre de Diego, es un bebé precioso y muy saludable. Mi mamá se está quedando conmigo por obvias razones. Ella me ayudo a armar los bolsos de mis bebés y prepamos las primeras prenditas que usarían al nacer. Estaba todo listo solo estamos esperando que ellos quieran venir al mundo. Ansiedad y angustia tengo todo el tiempo. Ansiedad por tenerlos en mis brazos y angustia porque tengo miedo, miedo al parto, miedo de que mis bebés corran peligro, miedo a no hacer bien mi trabajo como mamá. Estoy muy estresada

