Abracé a Bree fuerte y con una de mis sonrisas que tanto le gustaban, le dije lo feliz que me hacía por elegirme a mí. ¡j***r! ¡Bree me había elegido a mí! Hoy era el jodido idiota más afortunado del mundo entero, el favorito de dios. ¡Sí que lo era! Bree y yo nos quedamos acurrucados en el sillón del balcón. Amaba esos momentos de paz que teníamos los dos, ella era mi lugar favorito en el mundo, así que, podía estar así el resto de mi vida. Fuimos interrumpidos por una Sky con los ojos excesivamente achinados por tanto llorar, pero aun así, bromeó intentando sonar bien. Bree la invitó a sentarse con nosotros dando una palmadita en el asiento libre a su lado y, Sky y yo, hicimos un sándwich de Bree. Quería preguntarle a Sky cómo estaba, pero no quise ser entrometido, así que, solo acari

