La mañana siguiente, madrugué para ir a la playa, ya que, teníamos un viaje un poco largo y me gustaban las primeras olas de la mañana. Antes llamé a Anne para que fuera a casa en la tarde y luego fui a despertar a Bree, quien no se quejó, pero le costó mucho arrancar el día. Prácticamente, tuve que vestirla, mientras ella estaba zombi mirando hacia un punto fijo de la habitación. Subió en el auto y yo até su cinturón para después atar el de Caronte. Ni siquiera habíamos salido de la ciudad, cuando ella ya estaba dormida. La jodida Bree durmió todo el camino a la playa. Solo, cuando Caden estacionó el auto, abrió los ojos. La ayudé a armar el lugar en donde pasaría el resto del día y apenas terminamos llamé a Caronte. —Al agua, amigo —dije tronando los dedos. Si había alguien que amaba e

