Aunque había planificado ser yo quien dijera el primer te amo, que ella lo dijera antes, definitivamente, me había sorprendido mucho. Me quedé como un idiota en shock, sabiendo que lo había jodido todo, cuando ella salió de la habitación y estuvo un largo rato fuera. No supe cuánto tiempo estuve en el baño pensando en mi respuesta y, aunque yo sentía lo mismo que ella, aunque ese amor era correspondido a plenitud, nada salió de mi boca. Nada salió de mi mente, en cuanto a qué decirle. Era un idiota, sí que lo era. Escuché la puerta abrirse y la miré a ella acostarse en la cama. La noté bastante tranquila, al menos no estaba enojada. La prueba de fuego fue, cuando me acosté a su lado y la abracé. Y digo prueba de fuego, porque se dejó abrazar y se acurrucó conmigo sin protestar. Se qued

