Esperaba que, cuando me despertara, todo mi malestar hubiese desaparecido, pero eso no pasó. Incluso, creía que me sentía peor. Me desperté tarde, después que Bree, quien no estaba a mi lado. Despertarme después que ella ya era mucho, porque jamás se levantaba antes que yo. Cuando abrí los ojos y vi la hora, salí de la cama dando un salto y corriendo por todas partes, porque no había puesto una alarma y ese día no podía darme el lujo de llegar tarde. Me di una ducha de dos minutos y me vestí con rapidez. Cuando bajé, Bree tomaba un café, mientras miraba su teléfono. Le di los buenos días con un beso en los labios que me supo a café amargo, no sabía cómo diablos ella podía tomar el café sin las flores de los dioses, que era como yo solía llamar al azúcar. Tomó mi mano y preguntó si esta

