Fueron honras de padecimiento al no saber nada de Peyton. Tres horas lo tuvieron en total incertidumbre, hasta que apareció un hombre con un uniforme de color azul claro. —¿Quién es el acompañante de la señora que trajeron con la herida abdominal? —preguntó el hombre al tiempo que se quitó un gorro de color similar a su ropa ahí en la entrada del área por donde se llevaron a Peyton en lz camilla. —Yo soy su prometido —anunció Orestes al sentirse preocupado, por dentro estaba hecho añicos. Esa experiencia lo llevó a valorar muchas cosas en su vida. Peyton ha sido ese catalizador que lo obligó a ver de cerca el valor de la vida y de los sentimientos. La ama más que a ninguna otra mujer y acepta que ha estado rodeado de hienas con una maldad incomparable. Sintió coraje consigo mismo por

