Le tocó esperar una hora completa, no le preocupó pues estaba acostumbrado a hacer antesala. En su profesión debe esperar mucho tiempo por su objetivo, y estar allí en una silla, que aunque no era la más cómoda, el aire acondicionado del espacio compensa la espera. —Licenciada, hay alguien que la espera desde hace rato —escuchó Cicero a la misma enfermera que lo recibió. Cicero se ha mantenido al pendiente de todo a su alrededor. Vio a la mujer venir desde la esquina que le advirtió al enfermera por lo que cuando la enfermera le informó de su presencia él ya estaba alerta. Se incorporó de la silla para verla fijamente, no sin antes encender la grabadora que lleva en su maletín cuyo micrófono y cámara estaban pegados al bolsillo de su cazadora, perfectamente disimulados con un bolígrafo

