Apenas había iniciado el día. Jeider no entendía porque se encontraba un fin de semana tan temprano en la casa de jefe. Realmente si lo hacia. Tenia que hacerle saber a Ean Winchester sobre su nuevo e importante descubrimiento. Pero aún así no evito soltar algunas quejas y peticiones para que le subieran el sueldo. Sin embargo, sus quejas disminuyeron luego de que le ofrecieran desayunar. Pero luego recriminó a su falta de descanso, por tomar tan mala decisión. Estaba muy temprano para ver el amor florecer. Además estaba trasnochado, lo que menos quería era que le demostraran lo infeliz y miserable que era su vida de soltero. Pero ahí estaba. Sentado en la mesa junto a Ean y Abby quienes no paraban de coquetear. Jeider observó por segunda vez la imagen sonriente de su jefe.

