Ean fundió sus labios con los de su esposa, probando el néctar que lo volvía loco en cada encuentro, aumentado el ritmo, tomando control de cada movimiento. Sus pasos fueron guiando a ambas personas hacia la cama, mientras se iba deshaciendo de la ropa que le estorbaba y le impedía tocar la tersa piel de su mujer. Abby quedó acostada sobre la cama, a merced de su esposo. La mirada de este sobre su cuerpo desnudo provocaba que todo su ser, se hundiera en las llamas del deseo. Cada toque se había vuelto único. Era como sí por el simple hecho de haber declarado sus sentimientos y ser correspondida, cada fibra de su ser, magnificara las caricias que recibía por parte de Ean. Este la fue despojando de las últimas prendas que le quedaban, mientras dejaba caer una lluvia de besos sobre su

