Jeider se estacionó frente a la mansión principal de los Winchester sintiendo un alivio reconfortante. No entendía porqué, pero estar junto a esa parejita le hacía ver lo miserable y sola que estaba su vida. Del auto salieron las dos personas quienes ignoraban el estado frágil en la que estaba la mente de su conductor. Ambos tomaron un sorbo de aire fresco, dejando atrás el sube y baja de emociones que su presencia generaba en cada uno. Abby miró la gran estructura que se erguía imponente delante de ellos, recordando los primeros días que había ingresado a este lugar y el motivo detrás de eso. La chica le dio un vistazo al hombre en la silla de ruedas para luego caminar detrás de él. De sólo pensar en la actuación que estaba por hacer, se sentía un poco nerviosa. Abby avanzó junto

