Ean sintió como un impulso se apoderaba de todo su cuerpo, al entender, o más o menos captar la idea oculta de las palabras que su esposa le había dicho. Por sus ojos pasaron todas las veces que había recibido la mirada de la chica y como esta había ido cambiando con cada encuentro o avance en su relación. Miradas de miedo, recelo, tristeza, felicidad y admiración. Pero sobre todo de afecto y determinación. A partir de ese entendimiento, en la mente del hombre, se detalló una vida completamente diferente a la que había tenido. Una llena de amor, sonrisas, llantos de bebé, discusiones sin sentidos y reconciliaciones apasionantes. Era una vista completamente diferente de lo que planeaba tener en su vida. Un panorama distinto al que había visualizado al entablar una relación con la mu

