El tiempo pasa y solo disfrutamos de nuestra nueva vida juntos. Estamos intentando bajar el nivel de sospecha antes de comenzar el ataque. Así que, estas últimas semanas solo hemos salido, trabajo en Paris y en Red Light y creo que he demostrado que no soy una amenaza. Lo que sí he dejado en claro es que soy una mala influencia… — Vamos bebé, no puede ser que seas el dueño y nunca hayas usado un VIP para ti, o para ligarte chicas medio borrachas… — Tengo cosas más importantes que hacer…—musita él mientras sigue sirviendo tragos en la barra del Red Light. Hoy, sábado a la noche, el bar está repleto de gente. Tengo mi uniforme, un vestido n***o de tirantes que llega hasta mis rodillas, con las palabras Red Light escritas en pequeño sobre mi seno izquierdo. Bastante corriente

