Volteo buscando a Bianca y ella solo levanta la mano para despedirme a lo lejos. Salimos por la puerta en completo silencio y, por más de que hayamos resuelto el problema, todavía nos sentimos un poco incómodos. El viaje en coche es corto y taciturno, nadie habla, pareciera que ninguno de los dos quiere hacer el mínimo sonido para molestar al otro. Llegamos a la casa, entro al baño y me doy una ducha. Me cepillo los dientes, me pongo mi pijama de conejitos que es lo más cómodo que he usado en mi vida y voy a la habitación. Max no está en la cama, así que solo me acuesto en silencio y lo escucho pasar al baño y abrir la ducha. No quiero que estemos distanciados, pero es un buen indicio que, al fin, nos hayamos abierto al otro. Luego de unos minutos, él entra a la habitación, se

