A Fabiana, por supuesto, aquel beso le tomó desprevenida. ¿Qué carajos estaba pasando?, No tenía ni la menor idea... ¿O sí?. En ese preciso momento, ella no podía pensar mucho que digamos; el mundo se le había detenido por completo. Los suaves labios del rubio, recorrían los suyos, mientras su lengua empezó a pedir permiso para entrar. La pobre chica se dejó llevar y simplemente abrió un poco su boca, permitiéndose disfrutar el momento. No cabía duda, de que ella había querido probar aquellos labios, desde que tuvo ese hombre tan espectacular, por primera vez, ante sus ojos. Mientras sus lenguas se exploraban, sintió cómo una mano del chico acariciaba su mejilla. ¡Por los clavos de cristo!. Su cuerpo no reaccionaba; sencillamente, estaba a merced de aquel hombre. El rubio, por su part

