Capítulo 8: ¿Cual Será El Reto?

1441 Words
―Tan duro que mañana no me voy a levantar en todo el día. Creo que haré la ruleta; 10 hombres y cada uno me hará lo que más le plazca mientras yo esté amarrada en una mesa giratoria― jadea y la miro como un bicho raro ―no me mires así, si supieras lo placentero que es. Si te dejaras llevar, te darías cuenta de que esto es un estilo de vida, que es tan normal como cualquier otra cosa― ruedo los ojos y tomo mi bolso de mano. ―Jamás me dejaré llevar, no entiendo cómo pueden ver a sus parejas follar con otras personas. Eso es horrible, denigrante y nada natural, ¡Por Dios, Francia! Mantienen relaciones con varias personas a la vez y otras tantas les ven― mi amiga también toma su bolso y no me quita la mirada de encima. ―Para tener los padres que tienes eres muy cerrada― la miro con gesto de enojo, justo eso es lo que escucho cada día de mi vida cuando un hombre o cualquier mujer se me acerca ―joder, lo siento Zuly, no fue esa mi intención― sin decirle nada salgo de la habitación. Esta es mi vida, escuchar comentarios fuera de lugar. ―Efectivamente, soy muy bendecido― mi padre nos mira a las cuatro ―¡Estoy rodeado de bellezas!― nos sonríe y nosotras a él. Decido irme en el auto con mi amiga, no me gusta irme con mis padres, eso significa escuchar sus pláticas sobre el sexo y lo bien que lo pasan con fulanito, saltanejo y perencejo, ¡Qué asco! ―Respóndeme algo. ―¿El qué?― me mira mi amiga quién va conduciendo. ―¿Te has acostado con mi padre?― el frenazo que da me obliga a meter la mano para no darme con la guantera ―¡Joder, Francia, no hagas eso!― la miro asustada. ―Que sea la última vez que me preguntes algo así. Quiero al señor Edison como a un padre, ¿Cómo pudiste pensar eso? Cuando yo juego él jamás está presente, y cuando hay exposiciones no hay morbo entre nosotros― su enojo me asombra, le muestro las palmas de las manos y me acomodo en mi puesto. Ella se pone nuevamente en marcha. Al llegar al Pleasure & Freedom como le han puesto al nuevo Club, los camarógrafos están a la espera. Al bajar del auto inmediatamente los flashes inician su trabajo. Estos lugares son bastante bajo perfil y muy discretos, ante todo, pero eso no significa que no haya revistas y programas de TV interesados en el arte. Mis padres están en un movimiento por normalizar este arte y hacer ver que no son los degenerados que muchas personas creen, pero es imposible. Siempre lo verán así, yo que soy su hija y lo hago. Cansada de posar sonriendo por obligación me alejo de mi madre quien se distrae con sus amigas. ―Bueno, bueno, bueno... virgencita― mi hermana se acerca a mí. Francia se ha ido no sé para donde ―aquí estamos, ante las miradas de cuantos hombres hay, desde morenos hasta pelirrojos, desde musculosos hasta los más delgados, desde chocolatitos hasta chuches de coco. Todo lo que te pierdes por ser tan mojigata― sonríe abrazándome ―y lo peor, perderás la apuesta y te veré trabajando aquí el resto de tu vida, tal y como lo dicen en la prensa. “Las herederas de los famosos Clubes seguirán los pasos de sus padres”― sus palabras me revientan, me giro y antes de mirarla veo a Sinclair con una mujer colgada de su brazo, le sonrío a mi hermana y después voy con él. ―Sinclair― lo llamo, la mujer me mira con gesto de desagrado, pero yo le sonrío ―eres muy hermosa, ahora entiendo porque Edison Bélanger pidió que te viniera a buscar― la mujer cambia el gesto y sonríe con coquetería. ―¿De verdad?― asiento una y otra vez. ―Por supuesto. Mira, ahí está― señalo a papá quien habla con unos amigos, la mujer mira a Sinclair y después de guiñarle se aleja. ―¿Estás loca?― pregunta él poniéndose a mi lado, yo no dejo de sonreír mirando los movimientos de caderas de la mujer al caminar ―eso fue un golpe bajo para mí, me ha dejado plantado por Edison― ríe ―pero ambos sabemos qué pasará― me encojo de hombros ―Zuly, tu madre la dejará en ridículo― lo miro y los dos reímos. ―¿Verás el show conmigo, o te pondrás a pensar en lo mal que hice?― sonríe divertido. ―Esto jamás me lo perdería― aquí estamos los dos listos para burlarnos de nuestra víctima. La mujer llega al grupo de hombres y toca el hombro de mi padre, este naturalmente le sonrío, por supuesto que sí, es un coqueto nato. Entabla una animada conversación con la chica que, por supuesto se insinúa, pero su coqueteo acaba cuando la gran Brith Bélanger alias conejita llega con su gran estilo y glamour, solo nos basta la sonrisa de mamá y los pasos de retirada que da la mujer para partirnos de la risa ―eres malísima― lo miro sin dejar de reír. ―Tú no hables, eres igual que yo, otra persona hubiera ido tras ella y le hubiera evitado la vergüenza, ¿Has ido tú?― niega sin parar de reír, su sonrisa es sexy, siempre me ha gustado cuando sonríe de manera sincera, él siempre lo hace burlón. ―¿Qué está pasando aquí?― llega mi hermana y nos ve con gesto serio, yo sonrío y me acerco más a Sinclair, le haré tragar sus palabras de minutos antes. ―Esto es lo que pasa, hermanita― tiro del saco de Sinclair y beso sus labios, él me sostiene de las caderas y me pega completamente a él. Me pierdo en ese beso, lo disfruta y me permito temblar. ―Mgmgmgm― escucho que se aclaran la garganta, al separarme papá mata a Sinclair con la mirada. Mi corazón inicia a latir con fuerza, es el mejor amigo de mi padre y por como este lo ve creo que ya no más ―¿Qué está pasando?― mi padre ladea la cabeza. Por primera vez veo a Sinclair y a mi padre mirarse tan serios. ―Nada, papá, es solo que él y yo estamos saliendo, no pasa nada― mi padre hace una mueca como sonrisa, se está conteniendo para no partirle la cara a su amigo. ―Oh por Dios― susurra mi hermana, estoy por desear salir corriendo de ahí ―papá, te llaman― se apresura a decir, tira de papá y le señala donde, después viene con nosotros y mira a Sinclair con gesto de rabia ―aléjate de mi hermana, no voy a permitir que seas tú quien le destruyas la vida. Sabes muy bien que no puedes estar con ella― mi hermana me toma de la mano con intensión de alejarme de él, pero me detengo. ―Es mi decisión, Irasema, ¿Por qué lo tratas así? Es tu amigo― mi hermana resopla. ―Hazme caso, no estarás con él, eso nunca― me sentencia, miro a Sinclair y él baja la mirada, su gesto me da una punzada en el pecho. ―Sé a lo que me enfrento, él tiene su fama, pero me ha prometido algo y confío en él. ¿De acuerdo?― me suelto de su agarre y tomo la mano de él, antes había escuchado algunas conversaciones sobre él, pero eran extrañas y nunca comprendía lo que decían, pero sé que él me lo dirá todo. ―Quizás debas hacerle caso a tu hermana― lo miro con advertencia. ―No le haré caso, la apuesta la puedo cumplir con quien sea, así pues, lo haré contigo y no se diga más― sin mirar a la insufrible de mi hermana tiro de Sinclair. Las miradas recaen sobre nosotros, yo sonrío, es hora de dejarlo claro todo ―ahora― lo miro cuando ya lo he paseado por todo el club de mi mano ―aceptaré tu propuesto y tú debes cumplir todo lo que yo te pida y…― no me deja seguir, me besa en los labios. Su exigencia no da alternativa a negarse, le correspondo ese beso. Ahora solo pienso una cosa, ¿El reto será cumplir mi apuesta, o no caer en la tentación?
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