Él se recostó con suavidad sobre ella, se agachó con su cabeza hasta llegar a la entrepierna femenina desnuda y empezó a lamer su v****a mientras ella gemía, succionó su clítoris y con los dedos insertos en ella se ayudó para llevarla al orgasmo. — Si, así mi vida, puedo sentir como tu v****a late alrededor de mis dedos y me encanta...Aún me enloqueces...— dijo él mordiendo el interior de su pierna mientras ella temblaba. Verla así, gozando lo excitaba demasiado —. Hoy TE NECESITO — gruñó él que estaba muy tenso y tomó un pote pequeño de uno de los cajones de las mesas de luz. Ella abrió los ojos y lo miró, estaba sonrojada, sus labios hinchados por los besos y sus ojos entrecerrados por el deseo. — ¿Vamos a hacer “eso”? — preguntó ella inocente como el primer día. — ¿Y tú qué crees?.—

