El amanecer había llegado antes de que el despertador sonara. Evanya ya estaba despierta, con los ojos abiertos mirando el techo, sintiendo en el pecho una ansiedad que no sabía exactamente a que se debía, aunque sabía perfectamente qué la causaba. Azran. Había prometido ir esa mañana, por supuesto para ver a Simon, no obstante, por algún motivo que no quería analizar porque si él iba a ver al perro, ella se emocionaba tanto. Y porque eso había bastado para que se levantara antes de lo normal. Simon la siguió con sus ojos atentos mientras ella caminaba de un lado a otro, buscando blusas, vestidos, faldas, sin saber que ponerse. El pastor checo era grande, imponente, con ese pelaje n***o azabache que brillaba bajo la luz de la mañana. Ladeaba la cabeza cada vez que ella entraba y salía d

