Afuera, en una esquina sombría de la calle, Caelan observaba desde su auto. El motor estaba apagado, al igual que las luces. Solo el brillo pálido de la luna iluminaba el parabrisas sucio. El edificio frente a él no decía nada, parecía uno más entre muchos en Nueva York, pero ahí dentro, todo estaba ocurriendo tal como Pantera lo había previsto. Cuando la puerta del edificio se abrió bruscamente, Caelan entrecerró los ojos. Justin salió a toda velocidad, sin siquiera cerrar bien su abrigo, sin mirar atrás, sin detenerse. Era un cuerpo descompuesto por el miedo y el ego herido. Se perdió entre la oscuridad como si huyera de sí mismo. Huyendo de la gente de Pantera. Caelan sonrió de lado. Con calma, sacó su celular del bolsillo del abrigo, lo desbloqueó con el pulgar y marcó un número que

