Mientras que él, con ese destello de lujuria terminó por retirarse sus prendas, quedando completamente desnudo ante ella. —Aguarda un momento —soltó de pronto. Sin apartar los ojos de ella, se dirigió hacia un cajón cercano, del cual extrajo una máscara que cubría hasta su nariz. Se retiró al baño para ponérsela, y cuando volvió, su presencia era aún más misteriosa, más oscura, pero Evanya mordió el interior de su labio porque con esa mascara era posible mayor contacto. —¿Qué deseas ahora? —preguntó, la voz llena de promesas peligrosas. Evanya lo miró sin vacilar, el deseo estaba encendido en cada centímetro de su piel, en ese momento deseaba demasiado poder sentir su lengua dentro de ella y con voz temblorosa pero decidida le susurró: —Quiero sentir tu lengua en mi centro. Pantera

