Evanya se sorprendió al escuchar a Pantera decir que harían lo que ella quisiera. Hasta ese momento, tomar la iniciativa de buscarlo era una cosa, pero guiar los juegos previos y llevar la delantera era un territorio desconocido para ella. El leve rubor que apareció en sus mejillas no pasó inadvertido para él; sus ojos azules la escudriñaron con una mezcla de fascinación y lujuria. Pantera se acercó más, su voz grave se volvió un susurro cálido que la envolvió. —Tranquila —le dijo—. Puedes estar segura de que disfrutaré cualquier cosa que desees que hagamos. La seguridad en sus palabras fue un bálsamo para Evanya, que sintió cómo la confianza empezaba a abrirse camino entre sus dudas. La forma en que la miraba aún debajo de la máscara, y la forma en que se movía Entonces sin pensarlo t

