Este capítulo está dedicado a todos ustedes, mis bellos lectores, pero especialmente para: Elizabeth Villagra; Ignacia Rodríguez; Pamela Vela; Elizabeth Hernandes; Stella Marisa Mazzolini; Delia Beatriz De Trocchi; Lorena Gomez y Lina Regino Castella.
Gracias por la paciencia, la comprensión, el acompañamiento y los mensajes que me llenaron de fuerza cuando más lo necesite.❤️
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—Quiero que me digas todo lo que sepas de él—dijo Dorian con frialdad.
No había rastro de amor o emoción, nada, solo una máscara de perpetuo desdén e incluso asco, podría decirse.
En su mirada azul oceánica, firmes témpanos de hielo parecían alzarse como monumentos del olvido, ante un amor que había dejado de flamear en su corazón.
El amor que él sentía por Elena se había esfumado, y con él, había desaparecido aquel velo de perfección que parecía cubrir a aquella diosa de oro. Ante los ojos del millonario sólo quedaba expuesta la verdad, a la que se mantuvo reacio.
Elena era hermosa e inteligente, pero ahí terminaban sus atributos favorecedores; era vil y traicionera, una araña que enredó en su propia tela a más de un hombre y succionó sus almas con aquellos bellos labios que él mismo una vez besó con mucha pasión.
Ahora ese recuerdo atormentaba la mente del millonario con asco y repugnancia.
Había estado tan ciego ante una verdad demasiado evidente, y ahora debería vivir con ello por el resto de sus días.
—No sé nada más—respondió Elena, intentando no doblegarse ante aquellas frías palabras, impropias de Dorian.
El millonario golpeó un puño con fuerza contra el escritorio, haciendo sobresaltar tanto a la diosa de oro como al chico de los piercings.
Fue este último el que notó el borde en los ojos de Dorian, y entendió a la perfección que si no lo detenía pronto aquello acabaría mal.
—Déjame a mí—hablo Luca, apartándose de la pared con su mirada tormentosa firme en el millonario—Intenta pensar cualquier detalle, algún tatuaje, acento, herida...todo me ayuda a formar un perfíl.
Elena sonrió, revelando una hermosa sonrisa que no lograba llegar a sus ojos.
—Mierda, tu no eres corredor de bolsa—dijo ella comenzando a reír de forma ronca y algo histérica.
El chico de mirada gris tormenta enderezó su columna y trago duro, mientras mordisqueaba su labio inferior, recordando la absurda mentira que una vez le había dicho a aquella mujer.
—No, soy un agente—respondió él con simpleza—Ahora dime lo que sepas.
Elena ladeó su rostro, sin embargo no lo hizo con arrogancia u orgullo, simplemente en un gesto contemplativo cargado de tristeza.
—Ahora todo tiene más sentido… dijiste las palabras correctas en el momento correcto, me hiciste creer una ilusión—comenzó a decir ella en un tono bajo, cansado y muy fatigado—Fuí una tonta, debí saber que eras demasiado bueno para ser real.
Al final eres igual de mentiroso que yo, puedes decir que lo haces por trabajo y de forma "decente", pero al fin y al cabo ambos lo hacemos por dinero.
Luca se quedó helado, tieso y convertido en piedra ante las palabras de aquella mujer que hablaba con la más pura y dolorosa de las verdades.
Pero aquel no era el momento indicado para una charla de redención o de castigo, la vida de Daphne estaba en riesgo y debía hacer algo.
—Por favor—susurró él, su mirada más tormentosa de lo usual.
La hermosa diosa de oro lo observó durante largos segundos antes de asentir, comprendiendo que aquel no era el momento para aquella conversación.
Ella comenzó a buscar en su mente alguna pista, e indicio del posible paradero del hombre, hasta que se dió cuenta del detalle más obvio que había pasado por alto.
—Mierda, sé dónde vive—dijo ella, odiandose a sí misma por no haberlo dicho antes—Él no está ahí—explicó, notando la premura con la que Dorian la observaba—pero puedo decirles cómo llegar.
Luca abrió su boca, preparado para aceptar aquella propuesta, pero el desenfrenado millonario se adelantó.
—No, tardaría demasiado. Iremos ahora mismo, tú me guiarás—corto Dorian poniéndose de pie.
Elena, aterrada de negarse a los deseos del millonario, asintió con la cabeza al mismo tiempo que se incorporaba.
—¿Estás loco?, no tienes en que ir aparte de que es muy peligroso—se apresuró a decir Luca intentando colocarse en el camino del millonario e impedir su paso.
La mirada con la que lo enfrentó Dorian Fleyman fue de pocos amigos, cargada de fría indiferencia.
—No me pienso quedar ni un segundo más sentado en este lugar esperando que ella llegué a mí. Si no te corres de mi camino yo mismo te moveré y no será agradable—siseó el hombre de mirada azul oceánica.
El frío tono de su voz puso los nervios de Luca de punta, sintiéndose incapaz de obstruir su paso se movió, sin embargo volvió a hablar.
—¿En qué irás?—la curiosidad ganándole al ex agente.
Sin pararse ni un segundo, el millonario respondió.
—En la motocicleta de Daphne. Utilice mis influencias y la compré como objeto abandonado a la policía—respondió él antes de salir por el pasillo y perderse.
Elena, igual que un pálido fantasma se escabulló tras él.
Luca solo se atrevió a suplicar a cualquier deidad que los mantuviera a todos a salvó.
Aquella sería, sin lugar a dudas, una noche muy larga.
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Jackob apretó con fuerza sus caninos, de tal forma que parecían a punto de estallar.
Sintió como un puñal se clavaba en su corazón, la traición invadiendo su sangre volviéndola puro y llano veneno.
Sintió dolor y tristeza, pero todo aquello quedó eclipsado por el simple odio provocado por la traición.
Otro hombre, Elena le había dicho que estaba enamorada de otro hombre.
Él se había imaginado a un millón de personas posibles, pero jamás a su mejor amigo.
Aquella idea le parecía absurda incluso en aquel momento, loco e idiota se habría dicho a si mismo de haber contemplado siquiera aquella posibilidad.
Sin embargo sus ojos no lo engañaban, aquello no era un delirio o una fantasía provocada por un demonio que buscaba disfrutar de sus miserias.
No.
Saliendo del estacionamiento del edificio dónde su amigo vivía, él pudo observar como Elena salía agarrada a la sintiera de Dorian, montando ambos una motocicleta negra como la noche.
Intentó buscarle una explicación lógica e incluso razonable, pero su mente era demasiado volátil y solo podía pensar lo peor.
Por eso tomó aquella fatídica decisión.
Sacando el móvil de su bolsillo trasero, Jackob no dudo ni un segundo en marcar el número que había agendado como "Enzo" y espero con su oreja junto a la bocina, escuchando el tono.
Los segundos parecieron volverse eternos, hasta que finalmente una voz masculina respondió.
—Hola ¿Quién habla?—dijo aquella voz profunda al otro lado. La voz de ese tal "Enzo"
Jackob trago duro antes de comenzar a hablar.
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Hola bellos seres que leen ¿Cómo están? Yo súper bien y feliz de poder decir que finalmente estoy de vacaciones… si bien aún tengo que prepararme para dar finales, esto será una tarea menos compleja, por lo tanto, actualmente dispongo de mucho tiempo… ¿y sabe en qué estoy invirtiendo este tiempo?
¡Escribir, escribir, escribir y escribir!
Estoy muy feliz de poder hacerlo, actualmente estoy trabajando en el tercer y último libro de "Besos de Medianoche" el cual se llamará "Gravedad" y si todo sale bien, a mediados de diciembre lo podrán tener en sus bibliotecas digitales de forma totalmente gratuita.
También estoy trabajando en dos proyectos exclusivos, Luna Creciente (para b*******a) y Dinastía (para Dreams)... Pero no todos son proyectos exclusivos de una app, actualmente estoy comenzando a trabajar sobre un boceto de una historia, la cual planeo lanzar con la finalización de Gravedad, de forma totalmente gratuita.
Por lo que sí, estoy muy feliz trabajando en estos nuevos proyectos… sin embargo hay uno muy importante del que aún no les hablé, el cual tiene mi mente sumida en la ansiedad.
Todavía no puedo revelar nada al respecto, pero pronto tendrán noticias ✨.
Disculpen mi ausencia, es que con el estudio más el trabajo y mi enfermedad que regresa de manera intermitente para recordarme que aún sigue a mi lado, a duras penas logró mantener los ojos abiertos… pero ya volví y con mucha energía.
Sin más que decirles espero que el capítulo les haya gustado tanto como a mí escribirlo, les mando un enorme abrazo de oso lleno de luz, los adoro❤️.