Pov Paula. Jamás había estado en un hotel, o mejor dicho, jamás había hecho nada de lo que he estado haciendo estos últimos meses, porque si alguien me hubiera decido en el convento: "Paula, te vas a casar con un mafioso, líder de la mafia Italia, con una cosa enorme y que además es un asesino" me hubiera reído como foca con hipo. Porque de todas las cosas que me imaginé mi vida afuera del convento, jamás pasó por mi mente esto. Entro detrás de Luciano a la alcoba y veo todo maravillada. La suite parece un mini apartamento pequeño; con una cama matrimonial adornada con sábanas blancas en el medio, a su alrededor dos mesas de noche, y al frente un enorme espejo. Más a su derecha hay un pequeño comedor con cuatro sillas azules eléctricas, y la izquierda un sofá del mismo color de las silla

