Narra Melany
La noche no terminó como se había planeado, no me gusta estar enojada con mis amigos pero en esta ocasión mi reacción si lo amerita. Nunca antes me había pasado algo similar, sé que Vicky tiene su mal temperamento pero ya ha cruzado la línea. Me ha dejado sin palabras su manera de actuar, siempre verla tan cariñosa, atenta y algunas veces haciendo comentarios mal humorados pero hasta allí, reaccionar como un tigre feroz y siendo agresiva fue algo que no creí ver en ella. Además Bernard me parece un sujeto agradable, tanto que me sentí mal por todo lo que sucedió en frente de sus compañeros y a pesar de todo se quedó conmigo hasta que cerraron el lugar; me molestó el comentario de Victoria y con más razón decidí irme con él, al fin y al cabo era su cumpleaños y era una forma de apaciguar la vergüenza por la que fui sometida.
El hombre fue todo un caballero, me llevó hasta el edificio donde está el apartamento donde vivo y se despidió con un beso. Claro está me dijo que esperaba poder seguir en contacto conmigo y no le di una respuesta negativa, todo lo contrario, veo interés en él, veo buenas intenciones de su parte, aquel beso no fue algo que el forzó, pues también yo quería ser besada, por mi mente hasta pasaron más posibles cosas que podían ocurrir esa noche.
- ¡Servicio de la mesa ocho, listo! – escucho al fondo que alguien grita.
- ¡Voy! – respondo mientras camino en dirección de la barra para buscar la bandeja con el servicio, hoy inicie mi jornada con algo de pesadez, eso de trasnochar y madrugar no es una buena combinación.
Camino hasta el corredor del restaurante, en el espacio abierto están más mesas que permiten que los comensales disfruten del aire y de la vista. Salgo con la bandeja a paso lento para no derramar ni una sola gota del jugo de naranja que esta que rebosa el vaso.
- ¿Cómo estás? – esa voz la conozco, miro hacia el frente y veo a Victoria sentada en la mesa ocho.
- Mejor de lo que me veo – respondo dejando sobre la mesa el jugo y el pan italiano artesanal que ordenó.
- Lamento mucho lo que sucedió ayer – dice sin verme a la cara
- Está bien, aunque con disculparte no vas a quitar el color verde que se ha formado en mi pierna por la caída – respondo seria.
- Entiendo que estés molesta pero también comprende que eres como mi hermana menor, solo quiero protegerte, es todo. – ella sigue sin mirarme, solo observa lo que he puesto en su mesa
- Agradezco que te preocupes tanto por mí, pero no soy una niña, se lo que hago y no sabré si Bernard es una buena o mala persona si no lo conozco, no puedo juzgarlo de entrada sin tratar con él ni conocerlo un poco. – intento hacerle entender que su manera de pensar es errónea.
- Eres demasiado inocente como para no conocer las intenciones de las personas que se acercan a ti, te falta más malicia – menciona observándome con una expresión que no puedo interpretar.
- Para saber sus intenciones debo conocerlo, así que lo conoceré y si me rompe el corazón debes consolarme, esa es la función de las amigas, debes comprarme un helado o emborracharme y decirme “te lo dije” – menciono con sarcasmo para cambiar el ambiente tenso que se ha formado.
- De verdad lamento lo de ayer, tenía los tragos en la cabeza y es que en mis ojos veo un animal asechando a su presa, pero tú ves a un dulce conejo– Vicky hace un silencio y busca algo en el interior de su chamarra – mira, como una forma de compensar lo sucedido te quiero invitar a este lugar en nuestras vacaciones.
Victoria me extiende lo que parecen dos tiquetes de avión y leo con atención, me sorprendo al leer que son con destino a Francia, abro mis ojos como los faros de un carro y se los devuelvo en señal de rechazo.
- No puedo recibirlo, no me sentiría bien aceptando ese viaje
- No seas así, es una manera de pedirte disculpas, he actuado mal y lo primero es reconocerlo, ahora déjame enmendarlo – dice ella sin recibir los boletos
- Ya has hecho mucho por mí, además debo trabajar en vacaciones – respondo tratando de buscar algún pretexto
- Solo serán un par de días, te vendrá bien descansar y a mí me servirá para reencontrarme con mi mamá.
Me sorprende aún más eso, ella nunca había mencionado a su madre ni a nadie de su familia
- ¿Tu madre? – pregunto extrañada más sabiendo que ella es de aquí de New york, ¿Qué hace su madre en Francia? ¿Será que está separada de su padre? Me gana la curiosidad pero me detengo de hacerle una pregunta.
- Si, hace mucho no la veo, y me ha pedido visitarla para su cumpleaños, no quiero ir sola y necesito que alguien me apoye, mi madre está muy enferma Melany, nunca te lo había contado pero ella está muy mal de salud, ha decaído tanto en los últimos meses que tememos que sea su ultimo cumpleaños con nosotros, no te imaginas lo triste que he estado por esa situación.
Tapo mi boca con las manos pues me ha impactado lo que he escuchado
- ¿Por qué no me habías contado nada eso? No me quiero imaginar cómo te debes estar sintiendo en este momento, iré contigo, puedes contar con mi compañía, para eso son las amigas.
- ¿Y tu trabajo? – pregunta mi amiga señalando al supervisor que se ha asomado porque he demorado
- Les pediré un tiempo, les comentaré que son mis vacaciones y que quiero descansar unos días.
- ¡No! les dirás que ha surgido un percance con tu familia y debes viajar de forma repentina, de esa manera no pedirán muchas explicaciones.
- Tienes razón, será una mentirita piadosa.