Llegando al aeropuerto anuncian nuestro vuelo - ¡Date prisa, corre! – menciona desesperada Victoria Me hubiera sentido mal si por mi culpa alcanzamos a llegar, no creo que pudiera con mi conciencia al saber que hay una madre desesperada por ver a su hija. Pasamos todos los protocolos y luego de un rato estamos ubicadas en nuestros asientos - Casi lo perdemos, no lo puedo creer – digo con voz aliviada. Respiro con más tranquilidad al saber que ya estamos aquí, Victoria mira por la ventanilla y aún debe estar molesta. - Vamos Vicky, no es para tanto, ya logramos subir al avión, así que quita esa cara de puño que traes ¿acaso piensas estar así las próximas siete horas de vuelo? – menciono dándole un leve empujón con la punta de mis dedos - Ya no estoy molesta, solo que por un instan

