Ella está pidiendo por esto y lo sabe, pienso para mí mismo mientras le sostengo la mirada a su apenas legal coño. Debería saber mejor cómo burlarse de mí, que es lo que ha hecho todo el día. La luz de la luna brilla a través de su ventana, dándome una perfecta vista suya. No es que necesite una. Su imagen está marcada en mi cerebro, justo como todo lo demás acerca de ella. Es una obsesión que parece crecer más y más cada día. Yaciendo sobre su espalda, sus piernas están desplegadas lo suficiente para tener una linda ojeada de su coño dentro del cual voy a descargar todo mi semen. Mis bolas duelen, se sienten tan llenas. Agachándome, me quito los shorts blancos de gimnasia en los que chorreado ya un poquito de semen, la cabeza de mi polla reluciente. Agarro mis bolas y le doy un pequeño

