Miro por la ventanilla mientras hacemos el largo trayecto hasta casa del tío Gordon. Solo le he visto un puñado de veces a lo largo de los años. Odiaba la ciudad, decía mamá, y por eso vivía en medio de la nada, pero aun así gobernaba la familia con mano de hierro. Sinceramente, no tengo ni idea de lo que hace. Creo que puede tener algo que ver con las acciones. Sea lo que sea, lo hace bien porque nos mantiene a mi madre y a mí. Apareció un día de la nada después de que mi padre nos abandonara, y nuestras vidas cambiaron para siempre. Pasamos de un parque de caravanas a una casa lujosa en una urbanización cerrada. Me sacaron de la escuela pública y me dieron mi propio profesor, que venía a casa todos los días para enseñarme uno a uno, y hace meses que obtuve mi diploma de secundaria. De

