—Papi, tienes que salir. — Jadea e intenta apartar mi mano. —Vamos, ¿no quieres que papi se sienta bien? —Sigo frotando su clítoris e intenta no correrse. —Puede que a ti también te guste. —No, papi, por favor, no. — Está a punto de correrse, pero no quiere. — ¿Qué quieres, princesa? Te daré lo que quieras si me dejas hacerlo. —Papi. — Está lloriqueando de nuevo, y sus ojos están suplicantes. —Vamos, ahora, lo que quieras y es tuyo.Solo deja que papi te meta su semen. Duda un momento mientras le froto el clítoris y luego se desnuda sobre mi polla. — ¿Un coche nuevo? — ¿De qué tipo?— Me burlo mientras aflojo la presión. —Uno caro. — suelta, y sonrío. —Muy bien, iremos esta tarde a elegir uno. —Gracias, papi. — gime, y la frotó una vez más antes de que se corra en mi polla

