—Apenas es legal, pero está hecha para follar. ¿Ves esas caderas?— Le doy un golpecito en una y me llama papi. —Escúchala. Sabe quién está en su culo. Mi polla palpita, y cuando empieza a correrse, me voy con ella. Cuando terminó, tiró el teléfono a un lado y empujó una última vez. Sus piernas tiemblan y casi se rinden, pero la sujeto y nos hago rodar hacia un lado. —Estoy muy orgulloso de ti, princesa. —La rodeo con los brazos y le beso la cabeza. —Me has hecho sentir muy orgulloso. — ¿Vamos a hacerlo otra vez? —Joder, qué cachonda eres. — Le hago cosquillas en el costado y se ríe. —Ahora mismo voy a llevarte al concesionario para que elijas un juguete. —Te amo, papi. — dice, y mis brazos la rodean con fuerza. —También te amo, princesa. —Le doy un beso en la coronilla y me salgo

