CAPITULO VII
EL ORO SE PURIFICA EN EL FUEGO
El hijo de Alex acababa de nacer y aunque sus jóvenes padres todavía no vivían juntos del todo, la unión de las dos familias se fortalecía cada vez más, sin embargo la familia de Raquel decidieron dejarlos solos un tiempo para que ya con el bebé en la casa tomaran decisiones importantes para el futuro de ambos. Alex estaba muy feliz con su pequeño, en el tiempo que duró el embarazo se fueron disipando las dudas acerca de ser papá, ahora se había enamorado de aquella criatura inocente que irremediablemente era tan parecida físicamente a él y a su progenitor. Era un nuevo m*****o de la familia que llenaba de ternura a todos quienes se sentían abuelos emocionales, era el primer hijo de los hijos y esto le daba un puesto privilegiado en el corazón de los más adultos fueran hombres o mujeres pero el verdaderamente emocionado con todo este acontecimiento era Esteban quien se regocijaba al conocer su primer nieto. Como la familia de Raquel se fue a vivir un tiempo fuera del país ella se mudó con Alex en unión libre, ellos querían asegurarse que su unión sí podía llegar a ser para siempre y para ello era importante convivir como pareja y criar a su niño bajo sus preceptos, ideales y cultura.
A pesar de la reciente muerte del viejo Saúl, el padre de Javier y Esteban, causada por la diabetes aparentemente todo era bueno en aquel momento para la familia en pleno pero individualmente las parejas atravesaban crisis propias de los matrimonios, en el caso de Itsamar el haber dado a luz a su querida Edimar trajo consigo un cambio hormonal que se reflejaba en sobrepeso y por lo cual se sentía muy acomplejada, vivía pensando que su esposo ya no le prestaba la atención que le tenía desde antes del embarazo. Aunque ya la niña estaba creciendo con los años todavía Itsamar no superaba el cambio que dio su anatomía y ya había tratado con tratamientos reductores que no le daban el resultado que esperaba, así que se sometió a una cirugía estética consiguiendo al fin moldear un poco la forma de su cuerpo aunque no resultó con la figura plana y esbelta que ella esperaba por lo menos sus exuberantes curvas pudieron ser rescatadas, ahora las dietas y los ejercicios eran su prioridad. Pero aún Edward estaba siempre ocupado y no tenía el tiempo ni las ganas de salir con ella como antes, pero las razones no eran las que su esposa se imaginaba, con el propósito de emprender su propia empresa publicitaria este hombre estaba atareado buscando socios, infraestructura, inmobiliarios y personal calificado para lograr el equipo que quería y así obtener el resultado que tanto ansiaba. Desde que Edimar nació este fue su mayor deseo pues quería dejarle a su pequeña una empresa solvente y exitosa como herencia cuando tuviera que partir de este mundo. Sin dejar de trabajar tiempo completo en su actual empleo paralelamente Edward buscaba la forma de ir adelantando su proyecto, cosa que le costó bastante ya que sus padrinos adinerados habían muerto y él no quería que sus hermanos invirtieran dinero en su empresa por esta razón les pidió prestado de los ahorros que se tenían para los gastos de casa y así poder comenzar.
Pasaron casi 7 años desde que Edward había iniciado el proyecto, la misma edad de su hija y ya estaba todo como él lo había planificado, en esto quería incluir a Abril, pues consideraba que tenía mucho talento para el trabajo y además aunque muy desordenadamente también había concluido su carrera de diseño gráfico, para que se involucrara de lleno en aquel objetivo Edward en un principio la llevaba consigo a todas partes pidiéndole opinión acerca de los colores a usar, el tipo de muebles, de cortinas incluso hasta el lugar donde se ubicaría la empresa, pero ella comenzó a usar aquellas acciones a su conveniencia decepcionando por completo a su “tío Eddy”. Por su parte Itsamar comenzó a sentir celos de Abril y del tiempo que su marido pasaba con ella.
_ ¡Pareces loca mujer! Abril podría ser mi hija _ Respondía Edward ante los ataques de su esposa.
_ ¡Pero no lo es! Además es joven y bonita por eso nunca se baja de tu carro ¡Lo único que falta es que salgan de viaje de negocios los dos solos!
_ ¡A tí sí que te dio feo eso de la maternidad! _ Solo respondía Edward entre risas.
_ Entonces ¿Por qué tú y yo no podemos salir como antes? Edimar ya está grande pero siempre vienes tarde y cada vez que te pido que me lleves a algún lado estás cansado y muy ocupado. Pero no hay momento que salgas que Abril no vaya contigo ¿Cómo quieres que no piense mal de ustedes?
_ Ella es mi sobrina y nada más pero si te hace feliz te informo que ya no volveré a llevarla para ningún lado y quizás ni a la empresa la voy a incluir. Pero no pienses que es por tus celos ridículos sino porque me decepcionó con todo lo que ha estado haciendo.
_ Ah sí ¿Qué pasó? ¿De qué forma te decepcionó?
_ No debería ni decírtelo porque igual vas distorsionar las cosas, pero mientras yo la instruía en el trabajo para que me ayudara en esta área, ella me usaba como excusa con Esteban para irse con sus amigos la semana completa y me dejaba el trabajo botado.
_ ¿Por qué no me dejas ese trabajo a mí entonces? ¿No crees que yo también podría hacerlo igual de bien que cualquier otra persona?_ Intervenía Itsamar buscando la atención de su esposo.
_ ¡Perdóname pero mientras sigas con tus celos infantiles no te quiero cerca de mi trabajo! No pienso exponerme al fracaso.
_ ¡Celos infantiles! Tú sabes mejor que yo que tan infantiles son.
_ Pues por ahora tendrás que quedarte con la duda hasta que seas capaz de razonar ¡No voy a arriesgar tanto esfuerzo, tiempo y dinero que he invertido en esto!_ Culmina diciendo Edward dejándola sola.
Aquella mujer se sentía desplazada y cada vez se convencía más de que su marido no quería que lo vieran junto a ella. Pensaba que ya aquella magia se había perdido entre ellos. Pero la verdad es que los intensos y constantes reclamos de ella hacia su esposo lo estaban ahuyentando poco a poco, cuando Edward finalmente tenia horas libres prefería irse a tomar unas copas en cualquier parte lejos de la casa y de Itsamar para desestrezarse y pensar las cosas con verdadera calma hasta muy tarde, sin embargo así también sacrificaba el tiempo que podía tener para compartir con su hija.
Habian pasado muchos años que la noticia del cambio del Padre Sebastián había llegado y por una u otra razón siempre se terminaba posponiendo, hasta que finalmente sucedio. En aquel momento el sacerdote se preparaba para dejar el pueblo pero no quería abandonar la iglesia sin haber terminado algunas remodelaciones que había comenzado a hacerle por su propia cuenta, quería ampliarla, cambiarle ventanas y techo y todavía no estaba terminado el trabajo, con tan poco tiempo para todo lo que faltaba se dedicó a ayudar personalmente a los albañiles mezclando cemento, pegando bloques y hasta frisando paredes. Era poco después de mediodía cuando uno de los obreros sin darse cuenta rompe la tubería de gas de la cocina que estaba empotrada detrás del templo y un rato más tarde el Padre decide hacer un poco de café para ofrecer a aquellos trabajadores, pero el polvo y la mezcla de olores no dejaron percibir la fuga que había en esa parte de la casa, enseguida el inocente hombre cansado del trabajo se dispone a encender la estufa para preparar su bebida favorita de las tardes cuando la explosión ocasionada con la chispa lo lanza bruscamente contra una de las paredes. Todos los vecinos cercanos escucharon aquella explosión y salieron a ver la causa, algunos gritos se escucharon en el lugar, mucha gente corrió hasta allá y viendo las llamas dentro de la casa se llenaron de miedo, los obreros que estaban allí intentaban entrar para sacar al Padre pero el incendio era desbordante así que la gente comenzó a buscar suficiente agua para tratar de apagar el fuego y poder tratar de rescatar con vida al sacerdote.
Los bomberos se hicieron presentes haciendo su labor con eficiencia, enseguida trasladaron al Padre hasta el hospital más cercano pero sus quemaduras eran considerablemente graves, además con el golpe recibido una pesada viga había caído sobre sus piernas empeorando su situación.
En la Casa Grande la primera en enterarse fue Kelly quien junto a su pareja se encaminaron hasta el hospital, durante el viaje hizo las llamadas correspondientes para avisar a los demás hermanos, quienes dejaron todo lo que estaban haciendo para acudir al llamado. Pasaron algunos días hasta que por fin los médicos declararon que ya Sebastián Lovera había salido del peligro, ahora el proceso de recuperación era muy doloroso y fuerte pues hubo que injertarle partes de piel en varias zonas afectadas pero también el peso que cayó sobre sus piernas destrozaron una de ellas teniendo que amputarla a la altura de la rodilla, la otra lograron salvarla por medio de una complicada cirugía. Allí se quedaban desde la primera noche Edward, Robinson y Esteban, Javier y las mujeres de aquella casa iban y venían diariamente durante el día, una semana después llega una pareja al centro asistencial decían ser familiares del cura del pueblo, una sobrina y un hermano menor que él, ellos se dedicaron a cuidarlo también las 24 horas sin descanso, también la diócesis hizo acto de presencia diariamente corriendo además con todos los gastos.
Durante un par de meses estuvieron pegados todos a las puertas de la habitación del Sacerdote hasta que sus familiares se lo llevaron a su lugar de origen ingresándolo en un hospital de una ciudad al oriente del país. Allí se despidieron de él Esteban y sus hermanos pero sólo por un tiempo pues siempre iban a visitarlo aun cuando ya estaba reposando en su casa.
Aquella tragedia ocurrida al sacerdote causó un terrible impacto en él, pues el verse en las condiciones que había quedado bajó considerablemente su fe, se sentía tan sólo aunque estaba entre familiares, avergonzado con sus superiores por no haber obedecido simplemente el mandato. Su rostro había quedado desfigurado lo mismo que gran parte de su cuerpo pero con remedios caseros la cicatriz estaba cediendo, pero tenía aun una que no desparecería con ninguna medicina, era la ausencia de su pierna derecha. Había quedado tanto por hacer, con todo esto se llegó a sentir inútil e indigno de llevar sotana y de llamarse sacerdote.
_Casi estaba todo listo yo quería dejar la casa mejor que como yo la había encontrado y fue peor ahora el nuevo Padre tendrá que comenzar de cero ¡Ojalá le ayuden!
Frecuentemente las llamadas de los amigos del pueblo provocaban reacciones distintas al enfermo, a veces se mostraba atento y optimista pero otras veces se le sentía derrotado y sin fuerzas para seguir, era entonces cuando se reunían varias personas con los dueños de la Casa Grande y venían a visitarlo y pasar algunos días dándole ánimo y no era para menos, su estado de salud y su aspecto lo avergonzaban y no dejaba que lo miraran todas las personas que llegaban. Pero Edward y sus hermanos sabían cómo subirle la autoestima, comentando anécdotas del pasado y planificando con el todo lo concerniente al orfanato, entre todo ellos eran quienes le hacían hablar y reír de nuevo. Lo malo era que cuando ellos se retiraban Sebastián volvía a caer en el desánimo y la depresión.
En la casa Robinson comentaba con Tifanny a cerca del accidente del Padre.
_ ¿Por qué no nos dijo lo quería hacer? Yo le hubiera ayudado, era demasiado trabajo para él solo.
_ Por lo que se dice él nada masquería hacerle cosas sencillas a la casa, seguro pensó que no valdría la pena molestarte por eso y decidió hacerlo a su manera.
_ Yo le hubiera enviado gente capacitada para hacer el trabajo, albañiles con experiencia.
_ Sí, pero no pasó y ya ves ¡Nada resuelves con lamentarte ahora!
_ ¡Es cierto! Pero voy a buscar los permisos necesarios para demoler por completo esass estructura y construir otras más moderna, cómoda y segura, el nuevo sacerdote que venga estará muy contento ¡Ya verás!_ Agrega Robinson
_ Eso quería hacerlo el padrecito, dejarle una nueva casa parroquial a su sucesor._ Response su esposa.
_ ¿Y quién dice que no es por él que se va a construir? Es una forma de agradecerle todo lo que ha hecho por nosotros especialmente por mí.
_ ¡Lo malo es que no va a ser el quien se beneficie de eso!_ Agrega Tifanny
_ Pero gracias a él el nuevo párroco se sentirá muy a gusto ¡Es como si lo hubiera hecho con sus propias manos! Mañana voy a empezar con eso ¿Quieres ayudarme o prefieres que lo haga yo solo?
_ Sería muy significativo para ambos que lo hagas sin mi ayuda ¿No crees?
_ Sí, pero terminaría más rápido. Ademas también estoy pensando en la iglesia…hace bastante que le hace falta un cariñito, la quiero construir desde cero.
_ Entonces busca los permisos, haces tú el plano y yo te ayudo después con la construcción y la decoración.
En una visita al padre se invita al hermano de David, el Dr. Diego quien fue muy interesado en el caso pues Esteban y Edward le habían comentado el estado de depresión que abatía al presbítero en su casa. A pesar de la notoria mejoría de sus quemaduras su mayor pesar era el haber perdido su pierna y tener la otra reconstruida con clavos y platinas sin poder todavía movilizarla. Después de la revisión estuvieron conversando largo rato y Diego le presenta una opción que pudiera ayudar a mejorar el estado emocional del Padre, le sugiere una pierna mecánica, una prótesis moderna que podrá usar para caminar, estas venían con un mecanismo dinámico de amortiguación que le permitiría inclinarse, saltar y hasta correr si fuera necesario. En medio de las múltiples preguntas al respecto y las aclaraciones detalladas de todas ellas se decide conseguirle al enfermo tal herramienta, quedando todos de acuerdo, esto fue notificado a las autoridades de la iglesia y estuvieron de acuerdo, unos representantes de la diócesis que iban a verlo muy seguido se encargaron de la parte emocional y de la renovación de la fe por medio de retiros espirituales a donde lo llevaban, así con el tiempo Sebastián Lovera volvió a ser casi el de antes, solo que más optimista pues veía su experiencia como un verdadero milagro.
_El Señor no prolongo mis días para otra cosa sino para llevarlos a realizar este proyecto que nos comprometió a todos desde el principio, y así será, con su ayuda en cada paso que demos el orfanato es la meta._ Les decía a Esteban y sus hermanos sin saber lo que Robinson estaba haciendo con el antiguo templo y la casa parroquial.
La recuperación del Padre y la construcción de la nueva iglesia en el pueblo iban al mismo ritmo, para esta parroquia ya se había asignado un sucesor, el Padre Antonio, un señor de unos 50 o 60 años con una seriedad inquebrantable, nunca dejaba ver una sonrisa. Al llegar le fue instalado en la casa parroquial y se habilitó un espacio en la escuela para la celebración de la misa dominical mientras se terminaban las labores de construcción y ambientación. Como era de esperarse apenas llegó el sacerdote aquella familia de huérfanos fue a ofrecerle su apoyo incondicional y a presentarle a la gente que trabajaba de la mano con el anterior párroco, Edward quiso demostrarse como siempre había sido, atento, amigable y divertido pero a todo lo que se le decía él le respondía de una manera cortante y seca.
_ Solo soy el Padre Antonio. Aquí yo vengo a realizar un trabajo y no voy a tolerar irrespeto entre los feligreses, si ustedes me ayudan será más fácil la tarea pero si no es obligación mía hacer que se cumpla lo que se me encomendó yo seguramente encontraré las maneras.
_ ¿El padre Antonio? ¿Y trajo a su monaguillo Andrés?
_ ¡No traje monaguillos! ¿Por qué la pregunta?
_ Por nada ¡Es que aquí llamamos Andrés a los monaguillos!_ Respondía Edward un poco incómodo.
El sacerdote no entendió que se trataba de un chiste el comentario de Edward y trató de ignóralo en lo sucesivo. La actitud del nuevo párroco llenó de desánimo a la gente del pueblo, realmente no podían trabajar junto a alguien tan seco, su sola presencia desconcertaba. Era obvio que al tratarse de otra persona sus costumbres y su manera de hacer las cosas eran diferentes pero por más que intentaran no se podía encajar en las alternativas que este hombre religioso ofrecía porque nada le gustaba, todo estaba fuera de lugar, muy resaltante o muy llamativo para el contexto.