Una nueva generación de problemas

3201 Words
CAPITULO VI UNA NUEVA GENERACION DE PROBLEMAS Durante los cinco años siguientes al matrimonio de Vicky y Esteban las vivencias de los hijos de aquellos 7 huérfanos rescatados de las calles se transformaron en un acontecimiento diario que los involucraba a todos por igual, cada una de estas situaciones traía desacuerdos y conflictos entre las diferentes familias que hacían vida en la Casa Grande, cada quien defendía su posición, pero siempre la última palabra la tenían los hombres. Robinson y Tifanny eran ya padres de dos hermosos varones, Jeremy de 5 años y Anderson de solo 10 meses; Por su parte Edward e Itsamar habían concebido una niña llamada Edimar 4 meses menor que Jeremy, cada uno de ellos se sumaba a Estephany que ya contaba con 12 años, los hijos de Javier: Samantha y Cristian de 14 y 9 respectivamente y los gemelos de Esteban que ya habían alcanzado los 24. Como había de esperarse los desacuerdos y las travesuras eran el día a día en aquella gran familia, los niños ocupaban a sus madres la mayor parte del tiempo y pocas veces podían dedicarse a sus trabajos como antes, los hombres en vista de aquella situación trataban de que ellas permanecieran en casa al cuidado de los pequeños, pero esto no era muy fácil para aquellas mujeres emprendedoras enamoradas de sus profesiones ya cada vez más ansiosas de producir sus propios ingresos.  Aunque se colaboraban unas con otras el ajetreo diario les agotaba al extremo. _ ¡La casa es demasiado grande! Pasamos toda la tarde buscando a Jeremy que se le ocurrió esconderse para no comer ¡Estamos muertas!_ Se quejaba Tifanny con su esposo delante de todos. _ ¡Y con Anderson y Edimar en los brazos! Subir y bajar escaleras, buscar en cada habitación, en los closets, debajo de las camas, en los baños_ Replicaba Itsamar. _ ¡Buscamos hasta en los armarios de la cocina y los árboles del patio! _ Intervenía Kelly, provocando risas en los hombres quienes pensaban que la paz y la tranquilidad reinaban en la casa durante su ausencia. _ ¡Mírenlo por el lado bueno!  Ahora no van a necesitar ir al gimnasio para hacer ejercicios_ Respondía Edward _ ¡Y eso es solo el comienzo! Falta que los otros dos comiencen a caminar_ Agrega Javier. _ ¿Y dónde estaba entonces? Pregunta el padre del chiquillo. _Estaba dormido en el lavadero, encima de la ropa sucia… ¡Yo estaba tan angustiada! Todas lo estábamos ¡Fue horrible, al principio pensé que se había caído por alguna ventana de los pisos de arriba o en la piscina! _ ¿Porque siempre piensan en lo peor? ¡Por lo menos no se metió en la lavadora!_ concluye el despreocupado padre. Sucesos semejantes pasaban casi a diario con los más jóvenes incluyendo a Christian, que a pesar de sus 9 años seguía tan inquieto y curioso. También los hijos más grandes daban preocupaciones a sus padres, Abril y Alex estaban en su etapa de desenfrenos pues ya eran lo suficientemente adultos para hacer lo que quisieran sin pedir permiso a nadie, sin embargo solo Abril vivía de esta forma, a su edad ya había perdido 3 embarazos y su larga lista de relaciones de pareja eran una calamidad para su padre y su madrastra quienes trataban de hacerle ver lo errada de su conducta pero ella al igual que Esteban en su momento se negaba a escuchar y obedecer, al contrario, cada vez sus acciones y su ambición eran más preocupantes, en cambio Alex estaba muy a gusto con su negocio de comida rápida, poco a poco iba mejorando en su rol de empresario siempre con la ayuda incondicional de sus tíos y su padre, el joven al principio tenía una novia a quien incluyó en su proyecto pero que a medida que avanzaban las responsabilidades lo dejó solo. Uno de los obstáculos que amenazaban la convivencia y la paz de aquel lugar lo representaba Samantha, la hija mayor de Javier era muy consentida y su soberbia le hacía creer que ella y su hermano eran superiores a todos los niños que se estaban levantando en aquella casa, al saber que la mayoría de los dueños eran huérfanos se imaginaba que por ser ella y Christian hijos de padre y madre descendientes de una familia normal con la suerte de conocer a sus abuelos, tíos y primos eran más valiosos que los demás y aunque de alguna manera todos los hijos nacidos allí tenían familiares vivos y conocidos por parte de alguno de sus padres, su desprecio constantemente dirigido exclusivamente a Samuel, el hijo de Gina, quien a pesar del dolor que esto le causaba con el tiempo aprendió a convivir con esa situación cada vez que venía a pasar vacaciones con su madre. Samuel era muy inteligente y expresivo, pero la humillación que recibía por parte de Samantha nunca se la comentaba a nadie. _ ¡Tú, la verdad eres un hijo de la nada, si se llegara a morir tu mamá quedarías como un único individuo de una especie, porque ni siquiera padre tienes! _ Eran las palabras que Samantha le decía al hijo de Gina desde la primera vez que llegó a la casa pero un día este ataque verbal hizo que cuando tenía solo 15 años el jovencito intentara abusar de aquella niña malintencionada, al principio él se dejó llevar por la rabia y la impotencia y en un lugar apartado de la casa después de haber recibido la descarga de sus insultos por no tener padre, la tiró al suelo e intentó quitarle la ropa para hacerle un daño peor al que ella le estaba haciendo a él. Pero su cordura neutralizó su ira y no llegó a perjudicar a la chica, lleno de vergüenza le pidió perdón múltiples veces y se volvió a la casa arrepentido de su comportamiento, esto hizo que cesaran los ataques por un tiempo contra él pero cada vez que el volvía a la casa al recordar lo sucedido se sentía indigno de estar allí, así decidió no regresar, apenas conversaba a veces con Gina por teléfono hasta que definitivamente no contestó más sus llamadas. Aquella madre estaba angustiada y al comunicarse con los padres adoptivos de Samuel ellos solo le decían muy tranquilos, “Él está bien, sólo está estudiando lo que le gusta, déjalo cumplir su sueño” con estas palabras se quedaba tranquila por un tiempo pero la desesperación de nuevo la tocaba y repetía la llamada obteniendo siempre la misma respuesta. Los niños más pequeños simplemente iluminaban la casa con sus travesuras, sus juegos, sus llantos y sus risas, esta era una situación diferente para todos, nunca hubo tanto ruido, tanta gente, tantos niños que cuidar, tanto que asear y ordenar, como dijo Edward suficiente ejercicio para todo el día. Con el tiempo comprobaron que la nueva etapa hizo necesaria la presencia de niñeras, personal de limpieza y cocineras, así  las madres podía darse su tiempo para trabajar durante el día y luego ser mamás en las tardes y noches. Anderson que era el menor de los varones tenía el privilegio de tenerlos a todos dispuestos a pasar un rato con él, así como hace ya muchos años lo hacían con el difunto Jonathan, para Esteban era como revivir aquellos tiempos, el hijo de Robinson era tan parecido al suyo que a menudo la nostalgia lo invadía dejando salir algunas lágrimas mientras jugaba con  Anderson. En aquel momento Claudia y Javier se preparaban para celebrar los 15 años de Samantha, para ello estaban buscando las mejores opciones, el banquete, el lugar, las tarjetas, la decoración... era momento de mucha emoción y ansiedad por la cercanía de tan importante fecha, querían hacer algo de gran magnitud pues en aquella casa era la primera vez que se haría una fiesta de 15, hasta el momento solo Vicky había tenido una modesta reunión que contara con algunos invitados, el pastel y el traje de princesa. Pero en esta ocasión los invitados, el tipo de fiesta y el capital invertido solo se comparaban con los que en su día tuvo Tifanny. Desde un año antes ya estaban visitando clubes y casa de festejos para empezar a comprar lo que ambos padres soñaban para su niña. A pesar de los desacuerdos de los adultos y sus parejas los nuevos miembros de la familia aprendieron a llamar tíos y tías a sus mayores, esto fue inculcado por el Padre Sebastián para que el respeto reinara en la casa y no se equivocó, a excepción de Abril el comportamiento de los jóvenes para con los adultos siempre fue el indicado. Sin embargo a pesar de conducta ella también había cultivado esta práctica con todos menos con Vicky a quien solo le llamaba por su nombre haciéndole saber que no ocuparía el lugar de su madre pero tampoco podía decirle “Tía” como a las demás al ser la esposa de Esteban. El Padre Sebastián como siempre muy ligado a la familia, ya había recibido la noticia de que pronto sería cambiado de parroquia y eso lo tenía un poco desanimado, pues ya se había familiarizado tanto con los habitantes del pueblo que dejarlos era algo que todavía no digería muy suavemente, uno de los motivos era la culminación del sueño de Ortiz, ese orfanato que tanto le ilusionaba y que el sacerdote quería ver que se cumpliera. Meses pasaron para que el acontecimiento más esperado de la hija de Javier se efectuara sin ningún contratiempo, la gran fiesta de Samantha estaba destinada a ser la celebración del año, la inversión para lograr este objetivo fue muy elevada, demasiado a los ojos de Esteban. _ Tanto gasto para una fiesta me parece un despilfarro de dinero que tal vez mañana nos hará falta ¡Todavía hay tanto que hacer en la casa! _ Comentaba Esteban con Robinson, Gina, Edward y Vicky. Robinson a escondidas trabajaba en los planos de las muchas remodelaciones que según él la casa iba a necesitar cuando llegara a ser el orfanato, en esto pasaba noches enteras sin que nadie se diera cuenta, su obsesión por ser él mismo quien terminara la construcción del proyecto era muy intensa, tanto que ni siquiera a su esposa le confiaba sus planes. Por esta razón se excluía de todo lo que los demás decidían hacer en estas instalaciones, a excepción de aquellas donde se entorpecería su diseño planeado. La fiesta de Samantha no se escapó de ser criticada por el arquitecto de la familia, tanto insistió en que el lugar no reunía las condiciones para una reunión de tal magnitud que Javier terminó buscando otro sitio para este fin. Ya todo estaba preparado para la gran celebración de los 15 años de la niña, aquella señorita que cumpliría su sueño esa noche en medio de tantos invitados. Esteban  se sentía muy contento pero a la vez un poco culpable por tanto lujo innecesario y lo expresaba a su manera. Los demás miembros de la familia no le dieron importancia al gasto y ya estaban elegantemente vestidos dispuestos a disfrutar de la noche, especialmente Abril quien vestía un traje muy ceñido al cuerpo y un tanto revelador, desde que llegó se convirtió en el dolor de cabeza de todos sus tíos y por supuesto de su padre, quien enseguida quiso llamarle la atención al respecto pero su hija lo ignoraba delante de la gente. Lo mismo sucedió con Javier, Vicky y Gina que también objetaron su atuendo. Durante la recepción se dejaron ver rostros conocidos, amigos y compañeros de estudio y trabajo que tenían tiempo sin ver. Cada instante fue muy especial para la agasajada y sus orgullosos padres quienes no paraban de saludar a los invitados, la ausencia del Padre Sebastián fue muy notoria, era quizás la primera vez que no asistía a una fiesta de sus protegidos, siempre aunque fuera por un rato hacia acto de presencia en apoyo a la familia en la cual ya se sentía un m*****o más, esta vez el asunto del traslado lo tenía bastante ocupado y aunque compartía la opinión de Esteban con respecto a la cantidad de dinero invertido estaba muy contento con aquella reunión y la cumpleañera. El homenaje se extendió hasta el amanecer, Samantha feliz rodeada de amigos y regalos que le enviaban se sentía emocionada pues ya tenía mucho más que presumir. Eran ya las 7 de la mañana y todos cansados volvían a casa en pequeños grupos, esa noche Gina estuvo muy pensativa pues su hijo Samuel no atendió su llamado, en varias ocasiones desde unos meses antes había tratado de conversar con él para invitarlo a compartir con ella y su familia este momento pero al no lograr hablar directamente con el jovencito tuvo que dejarle el mensaje con sus padres adoptivos pero llegó el día y no daba señales de querer estar con su verdadera madre y esto la entristecía considerablemente, _ ¡Seguro sus padres no le dieron el mensaje! ¿O será que ya no quiere saber más nada de mí? Ya no vendrá a pasar otras vacaciones conmigo ¿Será que lo perdí de nuevo?_ Eran las frases que se repetía Gina durante toda la velada aunque por fuera disimulaba muy bien su angustia pero por dentro su corazón se retorcía de miedo y desesperación. Para Vicky y Esteban también transcurrían momentos de angustia gracias a Abril y su forma tan liberal de vivir. _ ¡No sé por qué se comporta de esa forma!_ Exclamaba aquel padre desesperado en conversación con su esposa. _ Ella siempre fue muy distinta a su hermano. Es cuestión de personalidad._ Acotaba Vicky tratando de suavizar el desagrado que sentía su esposo. _ Ella siempre queriendo ridiculizarme en público, provocarme como si fuera su enemigo, quizás si Alex fuera adoptado esa actitud desafiante lo entendería, es hombre ¡Esta situación va a acabar conmigo!  Abril definitivamente sacó lo peor de la madre… y de mí, porque tengo que reconocer que yo también fui difícil a su edad y nadie podía controlarme ¡Sentía que me comía el mundo! _ ¡Culpándote no vas a resolver nada! Pero yo pienso que esas conversaciones que tenías con ellos desde que llegaron a esta casa, donde les contabas todo de tu vida con detalles, lo bueno y malo que hiciste en el pasado, no tuvieron en ella el efecto que tu esperabas y estas son las consecuencias. Pero no fue tu culpa, fue solo la manera en que tu hija procesó esa información. _ Pero es igual, el hecho es que ella no quiere entender el daño que se está haciendo con todo esto ¡Quisiera tener una fórmula para que reaccionara y corrigiera su proceder! _ después de decir esto hace una pequeña pausa y entonces surge una de sus acostumbradas risas burlonas para comentarle a Vicky _ Recuerdo las palabras del Padre Sebastián, en más de una ocasión me amenazó con quitarse la sotana y caerme a golpes para hacerme entrar en razón. ¡Era evidente que yo le agotaba la paciencia a cada rato! _ SÍ ¡De eso no hay duda! Eso sería más o menos como lo que te hace sentir Abril con su desenfrenada forma de vivir, ¡Seguro! _ Seguro que sí, aquí se cumple a la perfección una de tantas frases que nos decía el Padre Juan: “No hagas a otro lo que no quisieras que te hagan a ti porque al final  todo se devuelve” _ ¡Definitivamente fue muy sabio el padrecito!_ Expresa admirada la esposa. _ ¡Yo creo que más que sabio era como pavoso! Parecía brujo, todo lo que nos decía tan espontáneamente sin que se lo pidiéramos es exactamente lo que hemos estado viviendo desde hace años ¡Palabra por palabra, te lo juro! Pero eso no le quita que el tipo fue una gran persona.  La Era inevitable hablar de Abril a diario, pues siempre se encargaba de ser noticia, pero no en forma agradable, a menudo salían las típicas comparaciones de los hermanos  puesto que aunque un poco terco y obstinado el hijo varón de Esteban estaba muy seguro de su meta y se enfocaba en alcanzarla cada día, su ambición era tener su cadenas de restaurantes de comida rápida y trabajaba como nunca para eso. Gracias a la conducta reprochable de su hija Esteban se integraba más a la iglesia, volvió a estar pendiente de las celebraciones de misa y apartaba en su apretada agenda el tiempo para ofrecer sus oraciones por su familia especialmente por Abril, él estaba seguro que algún día encontraría el camino correcto ya que siempre se vio reflejado en ella.    Alex ahora tenía nueva novia, Raquel, que era la hija de una familia muy amiga de Esteban y del Padre Sebastián  y por supuesto muy allegada a la iglesia. Su relación parecía ser muy seria ambos se compenetraban en todo lo relacionado con el otro y eso dejaba ver de muy buena manera su noviazgo por parte de las dos familias, unos días después de la gran fiesta de Samantha la feliz pareja se entera que van a tener un bebé y a los dos no les tomó por igual aquella noticia. Alex parecía más bien estar molesto con este embarazo pues no estaba en sus planes ser padre todavía mientras que Raquel estaba muy emocionada y feliz contándoles a todos la razón de su dicha.    A  Esteban la idea de comenzar a ser abuelo a los 46 no le parecía desagradable aunque con las andanzas de Abril hubiera podido serlo desde mucho antes. Si su hija no hubiera tenido aquellas perdidas tendría aquel hombre 5 años disfrutando y consintiendo a sus nietecitos pero ahora gracias al Alex finalmente experimentaría este rol. Esteban repudiaba la conducta de Abril en todo sentido pero siempre se sintió muy ilusionado con que tuviera sus hijos, pensaba que quizás de esa manera se responsabilizaría de su vida y entonces vería todo con más seriedad pero ella no opinaba igual, por eso los dos primeros abortos se dieron por andar divirtiéndose con sus amigos y sus novios, el primero fue provocado por lanzarse repetidas veces al mar desde una altura considerablemente peligrosa, ebria y drogada arriesgando su vida con solo 19 años de edad; mientras que el segundo sucedió a causa de la caída de un caballo que la dejó en cama por varias semanas apenas unos 15 meses después del anterior aborto y el tercero 2 años más tarde fue planificado por ella misma en una clínica de la ciudad y pagado con el dinero que su padre le había dado para el nuevo inmobiliario de su oficina, una que Edward le había dado en la nueva empresa de publicidad que estaba formando, en aquella ocasión quiso asegurarse de no volver a pasar por la experiencia así que pidió que se le esterilizara de forma definitiva, en la Casa Grande ignoraban por completo este suceso y sus consecuencias. Mientras tanto libre del peligro que según Abril representaba tener un hijo seguía con su alocada forma diversión entre el alcohol, el sexo y la droga.
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