Lucía La cara de Ian luce un rojo langosta por la bofetada que le he dado e inmediatamente me siento mal. La puerta de mi despacho se abre y entra Martina seguida de mi hermana con cara de alerta, han tenido que oírme. Miro a mi hermana con cara de querer matarla mientras se acerca a Ian. —¿¡Pero qué has hecho so bruta!? —pregunta mi hermana tocándole la cara a un bloqueado Ian. —Lo que debería haber hecho hace tiempo. ¿¡No ves que es gilipollas!? ¿Por qué le has dejado entrar? —me giro hacia mi asistenta que sale con Ian—. ¿Martina? —No sé cómo puedes ser tan obtusa, Lu. ¿No ves que ha venido por ti? —No, no veo nada. —¡Ay Luuuu! —mi hermana hace un puchero—. Está loquito por ti. —Y u

