Al llegar a la comisaría, me recibe un muchacho alto que me hace pasar por un escáner. Suelto las cosas sobre la estrecha cinta que entra hacia la máquina y paso rezando a todos los santos por no pitar. Espero a que salgan todas las cosas que he soltado antes de pasar y cuando el policía me da permiso, las recojo y voy a la pequeña recepción azul y blanca que hay a la derecha. —Buenas tardes, ¿qué desea? —me saluda una muchachita joven y regordeta con los ojos brillantes. En su chapa leo Pérez. —Buenas tardes, busco al policía Parks, soy una.. Amiga. La chica me indica que espere un momento y se va a buscarle. Veo que va hacia una puerta que pone en grandes letras negras Gimnasio. Al cabo de un rato la chica regresa con un hombre muy alto, será el jefe. Noto que me pongo pálida,

