Camila no pudo dormir bien. Ni un guiño. Su mente estaba llena de pensamientos diferentes. En ese momento, lo que ella quería era la seguridad de su tío.
"Hola, tío" ella respondió a su llamada.
"Cariño …" La voz de Lewis era tan débil y frágil, que podía decir que todavía estaba dolorido.
"Yo … yo soy … Siento tener que hacer esto. Yo ya firmel contrato y tú estarás bien, tío... pero... ¿Estás seguro de que no te va a matar ahora que firmé el contrato?" Ella preguntó, ingenu.
Su piel blanca impecable era lo único que brillaba en el dormitorio con poca luz. Las paredes de su habitación tenían hermosos diseños de flores, diseñados por ella.
«Why.. ¿Hiciste eso? ¿Por qué lo firmaste? Lewis pronunció en dolor.
"Voy a estar bien", agregó. Camilla frunsus cejas.
"¿Estarás bien muriendo?" Ella preguntó.
«You already killed me by signing that contract» (en inglés). La pobre Camila no entiende el hambre y los deseos en los ojos de Santos y lo que quiso decir exactamente con ser su esclava durante treinta días. Viene con un montón de cosas, incluyendo ser su juguete s****l, su títer, él la haría una de sus más obedientes de los perros. No va a ser tan fácil.
"Pero tío, es sólo un contrato … Solo un contrato. Seré su esclavo. ¿No es tan difícil ser un derecho de esclavo? Voy a preparar su comida a su tiempo, lavar sus telas, limpiar su casa, ¿Verdad?" Ella preguntó.
Lewis respiró, el uno lleno de dolor.
"Ten cuidado Mila. Si realmente quieres sobrevivir tu estancia con él, sé sumisa. Ser una buena chica bien"
"Muy bien, tío" respondió Mila. Ella dejó la llamada y comenzó a prepararse. Ella ya empacó su bolsa, lo que queda es tomar una ducha que ella hizo en pocos minutos. Ella salió en toallas y se aplicó sus productos para el cuidado de la piel.
Pensando en qué ponerse, sacó un vestido n***o con tiras anaranjadas, era un vestido de manga larga que le llegaba hasta los tobillos. Ella se ató el pelo en una cola de caballo y roció su perfume.
Ella se tocó el cuello, su rosario todavía estaba en su lugar. Ella dijo una pequeña oración antes de salir con su bolso. Ella cerró la puerta con llave y decidió ver a Jeremy antes de irse.
"Vaya, Mila te ves muy bien. Quiero decir que siempre estás buscando caliente "Jeremy winkled..
"Gracias" ella respondió.
"Hmm necesito tu ayuda Jeremy" …
"Cualquier cosa para ti", respondió..
"Hmm no estaré disponible por un mes, ¿Puedes cuidar de mi perro antes de que regrese?" Ella preguntó.
"No has estado fuera por tanto tiempo. ¿Hay algo que necesite saber?" Él le preguntó a ella tan preocupada.
"Hmm no hay nada realmente mucho, sólo quiero ir en un …" Mila pensó en una mentira perfecta, pero ni siquiera sabe mentir. Ella nunca ha mentido. Es un pecado.
"El coche está aquí", dijo en su lugar, señalando a un Bugatti n***o Veyron Mansory. Ella arrastró sus maletas.
"Te puedo ayudar" dijo y tomó la bolsa de ella, se acercaron al coche y un hombre de mal aspecto salió. Su altísima altura asustaba a Amelia, parecía un gigante, su rostro no sonreía para nada.
Jeremy notó su nerviosi.
"¿Está todo realmente bien?" Él preguntó.
"Humm" ella asintió con la cabeza en un positivo y se sentó en el asiento trasero.
"Cuídate a ti mismo, llámsi algo está pasando" Jeremy agit, tristemente..
A él realmente le gustaba ella. A él le gusta mucho ella pero nunca tuvo la oportunidad de abrirse.
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El impulso fue rápido, el corazón de Mila no paraba de palpiten su corazón, se preguntaba a qué llevaría exactamente esto.
El coche se convirtió rápidamente en una propiedad. Era un lugar muy tranquilo lleno de mansiones de aspecto caro. Ella no tragó nada.
El auto se detuvo frente a una gigantesca puerta de caoba, pocos segundos después, se abrió automáticamente y el auto entró. Se cierra automáticamente después de que el coche entró.
Camila quedó sin palabras y por un segundo se olvidó del demonio con el que se iba a quedar.
El edificio era como los que ella ve en su sueño.
Era una enorme casa construida de piedra arende roja de Lyon con la cerca de piquete más horrible que jamás había visto.
SAdmiraba la belleza de la villa. Cada esquina de la pared fue bellamente tall, y los diseños fueron hechos con completo cuidado. Con la combinación de azul cielo y pintura blanca inmacul, parecía un palacio del país de las hadas. Los verdes alrededor de la mansión le agregmás belleza.
El perímetro de los terrenos fue patrullado por seguridad armada, y cada pulgada de la propiedad fue cablecon cámaras, iluminación de seguridad, y sensores de movimiento.
"Perra ¿Vas a seguir abierta o vas a tener tu trasero fuera del coche!" Domenico, el conductor la adelantó.
Camila se movió los ojos y bajó del coche, sacó la bolsa. Una vez que giró su cabeza, sus ojos se encontraron con más hombres con caras malas.
El miedo nubló su visión y sintió ganas de orinar de repente.
"Perra! ¡Muévete!" Domenico pronunciado.
"No soy un perro, ¡No me llames así!" Ella advirtió. Ella encontró sus palabras muy malas y ofensivas.
"¡Puta, eres una puta!" Domenico lo dijo de nuevo, secuestró su bolsa de ella y la puso encima.
"Estás loco", Mila pronunció palabras humildes y lo siguió humilpor detrás.
Camila hizo todo lo posible para no mirar a la lujosala de estar. Domenico movió sus bolsas al cielo sabe dónde mientras ella se sentaba en uno del sofá blanco. Ella se sentía tan incómoda con el nuevo aire a su alrededor.
Domenico era tan feo como Santos. Monstruos. Ella maldijo.
Ella escuchó el sonido de los pasos de alguien que bajaba de las escaleras y se movió en el sofá inmediatamente. Ella se iluminó los ojos, era el diablo mismo. Santos Leonardo.
Su alma era de piedra y muerta.
Sus ojos de acero y demoníaco.
Lo peor era que se veía muy bien con su pelo oscuro cortado y una altura altísima. Su presencia gritaba poder. El se veía como Lucifer, un Lucifer oscuro y bello.
Lo que daba tanto miedo era lo hermosa que era su oscuridad.
Tenía un contorno, una definición pura, una hermosa piel impecable.
Él la miró fijamente con sus ojos oscuros, hermosos y asesinos. Su expresión permaneció quieta y silenciosa y le hizo preguntarse qué estaba pasando exactamente en su mente.
"Tira" dijo, con una sonrisa. Era un comando irregular.
"¿Qué quieres decir?" Camila preguntó.
Sus ojos vagaban por la habitación, vio la fascinpor domeny otros tres ojos, pero la mirada de Santos era diferente, era más oscura y más intención.