Intentó pronunciar palabra, pero su mano estaba sobre su boca. Ahmet la estaba observando pasmado como si no pudiera creer que realmente la tenía en sus manos. El cuerpo de Elif comenzó a temblar y el aliento le faltó. Tragó saliva y librarse no pareció ser opción. Mientras le miraba sintió una mezcla de alivio y preocupación. Sintió que estaba en las manos de alguien que al menos iba a escucharla. —¿Dónde me llevas Ahmet? Ella intentó zafarse sintiéndose un poco confundida de que fuera tras ella solo y sin hombres que le dieran apoyo para atraparla en un lugar tan grande. Terminó por hacerla entrar a una tienda no sin antes lanzarse unos billetes al anciano para pedirle un poco de tiempo a lo que el hombre asintió y cerró la puerta. Dejó a Elif tomar asiento en un taburete y la muje

