Capítulo 1

1599 Words
Tres años habían pasado desde que Dan había fallecido. Mi vida había cambiado radicalmente, todo parecía tan ajeno a mi y claro ahora no es que estuviera sola del todo y digo del todo por que apesar de estar casada con Liam, (si el mejor amigo de mi esposo) el ni siquiera estaba jamas en casa y era como si me evitará a toda costa. Pero claro que lo haría después de que Dan casi lo obligará a casarse conmigo y es que aun no se por que el acepto esto, si me odia y no me soporta. Bueno claro que yo tampoco lo soporto tanto y se que suena tonto que aceptara casarme con el, digo soy completamente independiente y soy capaz de muchas cosas, pero en ese momento Dan me hizo ver que estaba sola y que todo lo que el me dejaría como herencia sería imposible poderlo manejar, más cuando no sabía absolutamente nada sobre como manejar sus negocios y el bufete de abogados, no podría hacerlo sola, así que Liam hizo una especie de asociación junto con su padre y así lograron un gran bufet de abogados en Los Angeles. Me sentía orgullosa ya que habían llegado lejos y más sabiendo que apesar de todo siempre Liam que aparecía en las revistas o alguna entrevista en el periódico, mencionaba a Dan y lo increíble que había sido, de todas las causas que había dejado en sus manos y el había hecho al igual que Dan algo increíble, así que eso era lo que me tenía en cierto punto tranquila. También estaba el punto de que mi suegra la madre de Dan la Señora Doris o Doris como prefería que le dijera, al perder a su único hijo, entraría en una especia de trance en donde difícilmente lográramos que saliera de sus pensamientos, yo la podía cuidar pero también con mi cabeza hecha nudos el primer año fue muy complicado y con la ayuda de Liam y su familia logramos que mejorará un poco. Todos en nuestro al rededor sabían sobre el arreglo de nuestro matrimonio y aún que hubo muchos que no del todo estuvieron de acuerdo, aceptaron apoyarnos, ya que 5 meses después de la muerte de Dan, Liam y yo nos casamos, no fue una boda como tal, inclusive ni si quiera parecía boda, fue más bien la firma de algún contrato o acuerdo, ya que literal el juez fue a nuestra casa nos llevó los papeles los firmamos y ya, no hubo cena, no hubo brindis, no hubo ni siquiera un beso como en todas las bodas, ni traje elegantes ni vestido de novia blanco, solo el y yo, diciendo acepto y ya. Pero bueno el tiempo en si había pasado algo rápido, más ahora que hace un año había comprado una editorial aún que no muy grande tenía una gran historia y de verdad me sentía orgullosa de mi emprendimiento, tenía nuevos escritores con historias increíbles, donde estaban teniendo éxito, así que en este último año la verdad había mantenido mi mente ocupada para no sentirme tan triste. Así que hoy como muchos otros días haría toda mi rutina de cada día, levantarme a las 5 a.m. salir a correr por el vecindario y hoy había sido un día algo triste así que el no poder dormir toda la noche como muchas otras, me hacía ser constante en mi rutina. Al correr pensaba en el y la posible vida que podíamos tener, algunas veces pasaba por la casa que habíamos comprado cuando nos casamos, estaba a unas cuadras en donde vivía ahora con Liam, siempre pasaba y la miraba desde la acera y pensaba en la posible vida que tendríamos, yo despidiendo a Dan para irme a trabajar y dejar a nuestros posibles hijos. Pero como siempre solo era un sueño, por que la verdad eso se había quedado ahí, era por eso que no me había atrevido a pisarla durante todos estos 3 años, ni siquiera me atrevía a venderla, ya que sentía que estaba despegando una gran parte de mi vida. -Ojalá pudieras estar aquí cariño- Dije al cielo, mientras sostenía mi cadena con los anillos de matrimonio de ambos, como casi todos los días después de quedarme ahí algunos minutos frente a nuestra casa. Pero de nueva era volver a la realidad y regresar a la que hora era mi casa. Volví trotando ya que como dije quedaba muy cerca de la nueva casa con Liam. -Buenos días, Dafne. ¿Quieres algo de desayunar hoy? - Dijo nuestra ama de llaves Ginna, al verme entrar por la puerta. Ella era una mujer tan tierna pero a la vez dura, con aspecto de ángel, aún que muchas veces sentía que era más mi jefa, que yo la suya. -Muchas gracias Ginna, el día de hoy solo un tazón de fruta y jugo por favor. -Espero que si te lo termines hoy todo eh.- Esa era mi Ginna siempre preocupándose por mi. -Prometo hacer lo mejor posible solamente iré a arreglarme y bajo enseguida te parece. -Mmmm- Rei en mis adentros, sabía que Ginna se preocupaba mucho, aparte casi nunca me daban ganas de desayunar en las mañanas así que era eso y también mi estado de ánimo como hoy u otro más. Ginna siguió su camino a la cocina y yo me dispuse a subir las escaleras, sin saber que me toparia con quien raramente lo hacia, Liam, siempre tan impecable, con sus trajes hechos a medida, como hoy llevaba un traje color gris, camisa blanca y corbata color azul claro; sus zapatos siempre brillaban como su fina cara bien rasurada. El simplemente se veia siempre muy bien, su frgancia siempre inundaba cualquier lugar y la verdad no me desagradaba en lo absuluto, se me hacia algo delicioso de oler. -Buenos días Dafne, pensé que habías llegado hace rato...-Claro el siempre trataba lo menos de cruzarse conmigo y sabía que el siempre salía cuando yo estaba arreglandome, aún que si el día de hoy como dije antes tuve una parada más tartadada de otras veces, pues por eso el que nos habíamos topado. -Lo que pasa es que hoy corrí un poco más de lo normal, pero no te preocupes mañana será la misma hora que siempre así no tendrás que verme tanto- Y si también siempre que nos veíamos bueno casi siempre era discutir sobre que el me odiaba. -No lo decía por eso.-Trato de justificarse -No te preocupes Liam, de igual manera iba a dejar un mensaje más tarde en tu oficina- No quería seguir discutiendo con el, no hoy, cuando tenía algo más por el que sentirme mal. -¿Paso algo? ¿Necesitas algo? -No, no pasa nada. Lo que pasa es que...-No sabía si decirle o no.-Hoy no se si recuerdes, pero se cumplen tres años de la muerte de Dan- Mi voz sonaba algo mal, creo que al decirlo en voz alta dolía mucho más. -Oh es eso. -Como siempre su indiferencia. -Si ya se que no te interesa, lo que pasa es que Doris me hablo hace unos días para avisarme que haría una visita al cementerio para llevarle flores hoy a las 5 y de ahí nos invitaba a cenar a su casa, si quieres ir ahí te veo. -La verdad no era que quisiera verlo y menos en un momento donde me sentiría tan triste y no es que no visitará a Dan nunca, al contrario siempre los viernes saliendo del trabajo tomaba la ruta del cementerio y me sentaba a platicar con el, como había sido mi semana. -Bueno, pues gracias. -No dijo ni siquiera ahí estaré o no, no iré, solo dijo gracias y se fue. Sólo eso, así que si ese era el estúpido de Liam. Voltee los ojos y claro me sentí estúpida, por que como siempre si había alguna estúpida idea en mi cabeza de que Liam sería amable o dejara de ser tan indiferente conmigo, todo eso se esfumaba al ver sus actitudes conmigo y reiterar que el solo estaba qui por lástima. Subí a mi recamara y me duche. Al salir cambie con un pantalón azul marino, camisa de vestir blanca con rayas azul marino y encima un suéter color caqui, tacones de aguja color caqui también. Me hice una media coleta y puse un moño color azul marino y me maquille muy natural, pues apesar de estar triste siempre me vestia elegante y sobre todo cuando iba a ver a Dan. -Ya me voy Ginna, lo siento pero de nuevo... -No me dejo si quiera terminar cuando estaba a un lado mio en la puerta de entrada con un pequeño bolso de comida. -Sabía que harías eso Dafne, así que te la puse, no me dejo ni siquiera decir no y la pudo en mi manos y me acompaño a la salida. De nuevo rei en mis adentros pero sabía que el decirle no a Ginna me tomaría todo el día y no es que fuera tarde, al contrario siempre llegaba muy a tiempo, pero hoy especialmente me sentía sin hambre. Sin más que hacer o decir me subí a mi camioneta y fui directo a la editorial. Solo esperaba que este día no fuera del todo tan malo, después de todo el toparme con Liam en la mañana me había dejado un mal sabor de boca de lo antipático que siempre había sido, pero bueno que podía esperar de ese hombre, que seguramente sólo había aceptado trato, por lástima y claro por el gran poder de llevar el bufete de Dan.
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