Me miraba en el espejo mientras, desnuda, aplicaba sobre el moretón de mi brazo un ungüento que me ayudaría a desaparecerlo. Vikram se volvió loco comprando cuanta cosa creyó necesaria para mi mejoría. Una mano rodeó mi cintura y otra la imitó por el costado paralelo. -¿Ves lo preciosa que eres?- preguntó y le sonreí con los ojos puestos en su reflejo sobre mi hombro. La toalla rodeaba su cintura y parecía que en cualquier momento se caería. Empezaba a desear que fuese pronto. Incliné el cuello facilitándole el acceso y, gracias a mi cabello recogido se le hacía más sencillo el proceso. No me resistí al suspirar cuando su piel hizo contacto con la mía. - Eres tan hermosa, mi ángel. -Haces que me olvide de todo, Vikram- reconocí sin más dando un paso hacia atrás y chocando a propósito mi

