Unas manos se ajustaron a mi cintura mientras que abría los ojos y la boca a la vez. Oí a Tahiel reírse y un escalofrío me recorrió cuando fui consciente de lo que continuaría. -Chicos…- murmuré pero ninguna advertencia salió de mi boca. No era tonta, lo quería tanto como ellos dos y quizás siendo lo más realista de el mundo, de algún modo debía de pagar mi viaje, ¿No? ¿Qué mejor que este modo de pago en el que, como en pocas ocasiones, yo también salgo ganando? -Déjate llevar, Triada- dijo Carel sonriéndome mientras me miraba como un felino al acecho- Lo deseas tanto como nosotros,O lo vas a negar? Tahiel masajeó mis muslos y continuó con mis glúteos, solté un leve quejido cuando bajaba mi pijama de pantalón de algodón y sentí sus fríos labios sobre mis nalgas. Mordisqueó esa zona de

