Ernesto.
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Bajo del auto con la bolsa con un vino que traigo ya que me gusta el vino, y bueno, las otras veces que me encuentro con otras mujeres llevo vino, una costumbre porque no tengo idea con qué caer a las casas, me parece una idiotez hablar cuando solo voy para poder tener sexo, pero también me parece malísimo sin llegar sin nada e ir directo al acto, entonces un vino, calentar el ambiente me parece bien.
—Hola. —sale de la casa sonriendo y con una toalla en el pelo—. Te escuché llegar.
—¿Mal momento?.
—Nono, pasa, me peino y ya.
—Bien, permiso. —entro atrás de ella viéndola con un short blanco de algodón y una musculosa rosa, es de cintura pequeña y caderas anchas, con muslos grandes, hermoso cuerpo para coger la verdad, y vengo con todas las ganas—. Permiso.
—Bueno, es pequeño pero para mi ideal.
—Es bonito. —miro todo, del lado del mini patio que es de un costado hay ventanales, es un ambiente abierto, una cocina bien equipada, una mesa pequeña con dos sillas diciéndome que no tiene muchas visitas, una laptop arriba de la mesa con un florero, una cama matrimonial, contra la pared un ropero, y donde termina el ventanal la puerta del baño que esta abierta saliendo vapor—. Bonito y simple.
—La verdad que me gusta bastante, y que tengo mi entrada sola, no comparto con otros inquilinos.
—Eso es mejor.
—Si, mucho... —nos miramos pero ella sonríe, no debe saber que deseo bajarle el pantalón y metérsela de una vez, y por primera vez en mi vida una mujer me pone incomodo—. ¿Qué traes ahi?.
—Ah, un vino.
—Mira, ¿te gusta el vino?.
—Bastante.
—Bien, eeemmm... —le doy la bolsa divertido porque no sabe qué hacer—. ¿Qué hago con esto?, ¿te sirvo o lo guardo?.
—Guárdalo, hagamos otra cosa primero y después lo tomamos.
—Si, ¿quieres comer algo o tomar?, no pensé en nada para hacer de comer, pero podemos encargar, ¿hay algo en especial que...
—No, no quiero ni comer ni tomar nada. —alza las cejas sonriendo, con eso ya esta, me paro delante de ella.
—¿Entonces qué hacemos?.
—Déjame pensar un momento, no sé por dónde comenzar, —la miro entera, agarro el bajo de la remera subiéndolo—. Y tengo un tormento en mi cabeza, las opciones que tengo me gustan... pero no sé si comenzar por la mesa o la cama. —me mira con los ojos enormes y brillosos—. ¿Tu dónde quieres?.
—Aaammm. —mira a todos lados haciendo gestos con la cara, y antes de que se arrepienta le doy besos en el cuello.
—Te tengo muchas ganas Candela, hace tiempo que te tengo ganas. —me agacho un poco poniendo las manos en sus nalgas.
—Oup...
—¿Dónde?, dime porque hago lo primero que piense.
—Eeemmm, la cama... Aaaggg, no me esperé eso. —la alzo de las nalgas pero queda con las piernas estiradas.
—Envuélveme con tus piernas hermosa.
—Si, —la subo de rodillas acomodándola en medio de la cama—. Aaajjj.
—Es grande pero no tanto.
—¿Qué cosa?.
—La cama. —me arrodillo sacándome la remera y con los pies me saco las zapatillas—. Aunque va a servir para todo lo que planeo. —le subo la remera hasta que se la saco, queda con un corpiño rosa simple—. Fua mi amor, que pechos que tienes. —cuando voy a bajarle el pantalón me agarra las manos—. ¿No quieres seguir?
—Si, pero no tan rapido por favor.
—La primera vez va a ser rápida, después vamos como quieras, lento, pausado, caricias, —no soy de acariciar, una perdida de tiempo cuando uno tiene ganas, pero si ella lo quiere lo va a tener por recibir mi desespero primero—. Lo que quieras y como te guste vas a tener, pero ahora necesito que sea rapido, ¿te parece?.
—Si.
—¿Tienes vergüenza de estar desnuda para mi?.
—Un poco. —le bajo el pantalón con la bombacha, antes de que quiera parar le beso la cadera.
—Bien, respeto eso, dime dónde no tocar o besar y no lo hago, no dudes en decirlo. —subo por su vientre cremoso y suave, cuando llego a sus pechos la miro de nuevo—. ¿Bien?.
—Si, estoy bien, tranquilo.
—¿No tienes mucha experiencia verdad?. —me hago lugar entre sus piernas mamando su pecho izquierdo, se mueve debajo mío gimiendo, eso me descoloca tanto que desesperado me alzo.
—¿Tan rapido?.
—Te dije que debía ser rapido, juro que después va a ser como quieras. —saco del bolsillo un preservativo, cuando me lo bajo el pantalón hasta los muslos se sienta viendo mi polla.
—Mi Dios amado.
—¿Qué tiene que lo ves tanto?. —abro el preservativo sonriendo, tiene los ojos enormes sin despegar la vista de mi cara y mi pene—. ¿Es el mas grande que tuviste?.
—Si, eso... No crei que fuera asi.
—Oojjj, tu también me espiabas eh, porque yo lo hago todos los días. —me lo pongo divertido al verla con esa cara de sorpresa—. Sigamos preciosa... —la agarro de la nuca besándola y llevándola de nuevo a la cama, estoy desesperado—. No perdamos mas el tiempo o nos enfriamos. —bajo la mano entre los dos acomodándome, se mueve tanto que voy a tener que guiarme yo—. Aaajjjjj. —presiono casi con fuerza en medio de sus piernas—. ¿Nunca tuviste relaciones con alguien a quien recién conoces?.
—No, nunca.
—Bien, lo noto porque no me dejas entrar, —le doy besos en el cuello subiendo a su cara.
—No es por eso que no puejjj... Mmmjjjj. —presiono mas, tanto que casi me duele—. Espera... Ernesto ya nojj... AAAGGGGG. —clava las uñas en mis brazos y yo quedo quieto viéndola como esta sufriendo—. Aaajjjjjj.
—No me dijiste. —cuando abre los ojos caen las lágrimas—. Crei que tenias experiencia. —me salgo lo poco que entré en ella y me paro—. No puedo seguir...
—¿Qué?.
—No... No puedo hacer esto. —me acomodo el pantalón negando, agarro mis cosas saliendo desesperado, cuando subo al auto las manos me tiemblan de furia, ni sé para donde ir pero manejo rapido—. Tengo que... —freno para dar la vuelta y volver con ella cuando el celular suena, lo dejaría pero es Exequiel insistiendo mucho—. ¿Qué?.
—Entraron a la casa.
—La puta madre, voy en camino.
—Estamos en el sótano, los chicos se estan encargando pero quiero que estés, me das mas seguridad.
—Estoy a unos diez minutos.
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Camino por la casa buscándola, no pude volver a buscarla porque a penas puse un pie en esta casa no me pude ir, porque pasó de todo respecto a la seguridad, entraron rompiendo el vallado, encima uno quedó electrocutado haciendo que este internado y dos entraron igual, mataron a dos perros y dispararon a la casa, no lo veo un ataque a la ligera, lo veo un tanteo de la zona, a ver cómo están las cosas, a ver si hay seguridad de verdad o solo se mueve gente, vi las cámaras y estoy orgulloso de los chicos, actuaron inmediatamente y con todo lo que les fui enseñando estos años, poner a salvo a todos, si ellos están heridos no pueden ni protegerse ni a los demás, ahora tengo que ver todo el perímetro y darle las nuevas indicaciones a los guardias, pero no puedo hacer esa maldita cosa porque no la encuentro a Candela por ningún lado.
—Clara.
—¡Ay Jesús nene, como te apareces sin hacer ruido!.
—¿Candela dónde está?.
—Eeemmm, en la cocina creo. —encaro para irme cuando recuerdo que tenia que informarles algo, cuando me giro me mira mordiéndose el labio de abajo—. Ay.
—¿Sabias que si yo te miro asi es acoso?, pero no te voy a acusar de acoso porque me haces el día
—Ay neneeee, mira que verte es acoso.
—No verme, la forma mami, eso te digo.
—Lo que pasa es que tu eres el prospecto de hombre que todas queremos.
—Ajajaja, eso porque no me conoces, soy muy exigente.
—Me encanta.
—No podrías seguirme el ritmo mi amor, como tu cuantas.
—AAGGGGGG. —me giro riendo porque Marcela que es una de las grandes pero no pasa los treinta y cinco años—. ¿De verdad nadie logra satisfacerte?.
—Mmmm, —la miro de arriba abajo—. Yo creo que tu si me seguirías el ritmo y llegaria al fin, auuuunnnqueeee, ese marido tuyo mi cielo, no me simpatiza.
—Ya sales con eso.
—Ya salgo no, te dije que eso hay que arreglarlo, tiene que ser ahora porque cuando sea tarde te voy a decir que lo podías evitar.
—Se terminó el chiste.
—Es verdad Marce, por favor, —se va enojada y la miro a Clara.
—Dile que a la una y media tenemos una charla de personal y la casa en lacocina, voy a seguir avisando.
—Si, gracias.
—Sigo avisando, voy a estar en la cocina.
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Candela.
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Me paro cuando Juana viene, como nos dijeron que a la una y media nos reunamos en la cocina porque quieren hablar con todos, y como no hay muchas sillas para todos me paro cediéndole a ella que es una mujer adulta, no soy de las que esta sentada mientras adultos mayores están parados, me hace poner incomoda, prefiero estar parada y al fondo, que nadie note que estoy pero tampoco que sepan que no estoy, sino ahí, atrás y callada.
—Gracias hermosa.
—De nada. —me paro atrás haciéndole masajes.
—Uujjj que lindoooo. —le hago en el cuello mas que nada, mas bien es apretar porque tiene los músculos como una piedra, y todos charlan mientras esperamos a Ernesto—. Tienes que hacer algo de esto nena.
—Lo estoy pensando, para tener unos pesos extras.
—¿Vas a hacer masajes preciosa?. —Feli se corre al lado mío sonriendo, él siempre nos trata bonito a todas y nada de propasarse
—Lo estoy pensando, y debo buscar un lugar o alguien que me enseñe y se adapte a mis horarios. —voy con él masajeándolo—. Y me gusta la verdad, siempre le hago a mis papás y hermanos, asi que si hago les aviso.
—Uy si amorcito. —Richard alza el dedo pulgar afirmando—. Conmigo tienes un cliente fijo.
—Siiii, yo me apunto también.
—Ssshhh, ahi vienen. —vienen los de la casa, y mas atrás Ernesto hablando con Exequiel.
—Buenas. —Exequiel saluda a los que no ve en la mañana, y lo envuelvo a Feli por los hombros cuando Ernesto me mira, Feli agarra mis manos dándome un beso y queda asi, apretando mis manos—. ¿Cómo va chicos?, Felipe.
—¿Cómo va Exequiel?.
—Calmado, pude dormir.
—Que bueno, me alegro. —me sonríe y se va a sentar con su esposa, él mucho trato con los seguridad y nada con el servicio domestico, su esposa al revés.
—BIEN, ME ESCUCHAN POR FAVOR. —quedan todos en silencio—. Eeejjj, aca hay una silla Candela, por favor. —con mucha vergüenza voy a la silla que me señala porque Richard silba haciendo que todos rían y le saco la lengua—. Bien, ya que estamos todos vamos a hablar sobre lo que pasó el viernes. —va dando una radiografía a todos los que estamos—. Ingresaron tres personas por la parte norte, rompieron el alambrado y el que lo hizo esta internado en el hospital porque las rejas están electrificadas, el cartel no esta de adorno.
—¿Hay algún sospechoso aca adentro Ernesto?. —la miro a la señora cuando alza la mano.
—Tengo la sospecha que alguien de aca adentro pasó una información equivocada, ya tengo a quién es y no es nadie de aca adentro, hice un comentario sobre la reja, ustedes deben saber que todos están a prueba, hay personas que conozco hace años y ya lo pasaron si saber hasta tener mi confianza, pero al resto si, y le dije a cuatro personas que diferentes partes de la cerca no tenia electricidad y que debía mandar a arreglar, cayó uno en justo un lugar que dije, esto quiere decir que esa persona va a estar muy vigilada al igual que todos, —no me mira, mira a todos los demás, verlo asi parado todo imponente me pone nerviosa, vuelvo a sentir el miedo que sentí la otra noche al tenerlo encima mío—. Quiero que sepan chicos, que si ahora mismo entran no vienen a golpear nuestras espaldas y a cantar el feliz cumpleaños, van a venir por todo, nosotros sabemos... Exequiel con la señora lo saben, todos lo sabemos, quiero que sepan que cuando se dé el aviso de que entraron todos... —me mira fijo a los ojos que me pone incomoda—. Todos corran al sótano, la clave la saben Exequiel, Araceli, Gloria, Richard, Anna y yo, nadie mas, corren al sótano, todos, cuando entren todos, cierran y se quedan ahi esperando, vamos a hacer simulacros para que no comiencen los gritos descabellados que no sirven de nada, es correr y encerrarse, nada mas. —todos asentimos, esta charla ya me la dio Yake cuando entré a trabajar, cuando entren a la casa corres, nosotros te cuidamos—. Las chicas del servicio, Román y Lucia están a cargo de ir por ustedes y a dejarlas, solo ellos dos, no importa quién vaya, no se suben si no es Román y Lucia... Con Exequiel, Richard y Yake, con la señora seguimos con Anna, Ivka y Baram, Luis con Rocío, —va nombrando mientras lee el teléfono y todos van confirmando—. Con Farik y Fedora van Felipe y Karen, los chicos de Ezem, Oddette y Harley ya estan avisados, van a venir para aca para que la casa este mas segura.
—Tito. —Felipe alza la mano.
—¿Qué pasa?.
—¿Entramos con los chicos al colegio?.
—Si, ya saco el permiso de la escuela y entran.
—Bien,
—Todos ya saben lo que deben hacer, pueden retirarse. —me paro asi ya voy por mis cosas y nos vamos, es un revoltijo de gente donde todos a sus cosas.
—¡Ay hermosa!. —Feli me envuelve por los hombros mientras caminamos al área del servicio—. Que gente de mierda que ahora tenemos que tener muchísimo cuidado y estar alertas porque pueden entrar.
—Intento no pensar en eso, prefiero ignorarlo o me da miedo, en la otra casa pasó varias veces esto.
—Bien, me alegra que estés tranquila.
—Candela ven dos minutos... Vayan, yo la llevo a Candela a su casa.
—Esaaaaaa, eres pillin Titoooo.
—Por favor Román. —deja de reir cuando le hablo.
—Discúlpame preciosa, no quería hacerte sentir mal. —me da un beso en la frente y acaricia mi cara—. Nos vamos a ver qué hacen los chicos sino me acuesto a dormir.
—Todos prepárense que a la noche hay iglesia y van todos, los necesito a todos, vamos Cande.
—Si, nos vemos chicos.
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Buenas buenas, comenzamos con este viaje nuevo jajaja, espero me acompañen y les guste...
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