—¿Puedo entrar cuando terminen de orar?. —Agus me hace señas con los cigarros. —Si, entra cuando termine la oración, yo entro. —Hola chicos. —Cande llega con Daiana—. ¿Cómo están?. —Pero que hermosa mi amor. —Felipe la abraza y la levanta—. Estas hermosa nena. —Deja de decirme mi amor si quieres que Ivka te dé la hora. —Ella sabe que eres mi amiga. —Si veo a mi enamorado muy amiguito con otra chica me re enojaría. —Anna me da un golpe riendo. —La escuchaste, ojo con ser simpático. —Lo mismo digo aunque veo esas manos casi en las nalgas mi mujer. —Che Cande, ¿y si tu enamorado te ve asi?. —Ay. —le aleja las manos enseguida—. Tienes razón, esta re mal eso. —Dai, hola. —todos comienzan a reir cuando Baram todo avergonzado viene a saludarla. —Hola, ¿trajiste agua?. —Si, lo hice e

